martes, 10 de enero de 2017

Más daños que beneficios




[…] Hoy en día los médicos recomiendan pruebas sin fundamento científico, como el tacto rectal y la determinación del PSA («antígeno prostático específico», cuya medición se ofrece para «prevenir» el cáncer de próstata). Los urólogos inyectan miedo contra el cáncer de próstata, sin ciencia ni conciencia pero con consecuencias terribles. Así, por «marcadores altos» (PSA), un vicepresidente del Gobierno de España terminó ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos por septicemia tras una biopsia prostática transrectal. Es parte del calvario a que se somete a los varones, intimidados con la próstata y alrededores, sin fundamento científico, con tactos rectales, PSA, biopsias e intervenciones que producen complicaciones hasta en el 40% de los varones estudiados, incluso septicemias como la comentada. Y tras la intervención quirúrgica, impotencia (en el 20% de los casos), incontinencia (en el 25%) e incluso muerte (en el 0,5%). Y en el 60% de casos hay sobrediagnóstico en estos pacientes con próstata extirpada por «cáncer»; es decir, más de la mitad de los varones intervenidos por «cáncer» de próstata lo son innecesariamente. El médico puede argüir ante el paciente que «le he salvado de morir de cáncer de próstata», pero debería decir, más bien: «He hecho negocio con su próstata, y lamento si como consecuencia cree que le he salvado de morir de cáncer y le he dejado impotente e incontinente».
[…] En un programa de diagnóstico precoz del cáncer de mama con mamografía aplicado cada dos años durante diez años a mujeres mayores de 50 años, se evita que muera de cáncer una de cada 1.000 (la mortalidad por cáncer de mama pasa de 5 a 4 por 1.000), pero no cambia el número total de mujeres muertas por cualquier causa. Además, unas 100 mujeres tienen que ser estudiadas a fondo para descartar los errores de falsos positivos. La propia mamografía produce cáncer (es una radiografía sobre un tejido muy «sensible») del orden de 90 por cada 100.000 mamografías. Y como no hay método perfecto, se escapan sin diagnosticar (falsos negativos) dos cánceres por cada 1.000 mamografías. Conviene tener en cuenta que, a consecuencia de las mamografías, entre 5 y 15 mujeres son diagnosticadas de cáncer de mama que nunca hubiera dado metástasis pero son intervenidas y seguidas de por vida como si tuvieran un cáncer mortal («salvadas» en falso de morir por cáncer de mama, convertidas en mujeres estigmatizadas, aparentemente sobrevivientes al cáncer; es lo que se llama «sobrediagnóstico»). La medicina carece de medios para distinguir los cánceres de mama diagnosticados con el programa preventivo de mamografías, de forma que no se puede saber cuáles permanecerían «dormidos» de por vida y cuáles serían agresivos y mortales si se dejan a su propia evolución. Con ello se incrementa en falso el «ejército de sobrevivientes al cáncer de mama» y la supervivencia a los cinco años, que llega a ser casi del 95%. La falacia del diagnóstico precoz provoca mucho daño sin beneficios.
[…] Los mismos cánceres tan temidos pueden desaparecer espontáneamente, o parar su crecimiento y no dar metástasis nunca. […] En el cáncer de mama, hasta un 30 o 40% del total nunca hubieran matado a la mujer dejados a su evolución espontánea. En el cáncer de próstata ese porcentaje sube al 60%, de forma que más de la mitad de los varones son intervenidos de cánceres que nunca amenazarían su vida a consecuencia de los «diagnósticos precoces» de cáncer de próstata. Son casos de sobrediagnóstico, de diagnósticos inoportunos que llevan a cirugía, quimioterapia y radioterapia innecesarias y a una vida pendiente de las revisiones y de las temidas recidivas. Son vidas expropiadas de por vida por parte de los médicos y sus técnicas, para mayor enriquecimiento de los médicos y de los accionistas de las distintas industrias involucradas.
[…] La población quiere el diagnóstico precoz, en la falsa idea de que siempre es oportuno y lleva a una mejor curación. Cuesta entender que el sobrediagnóstico no sea un error de diagnóstico sino un error de pronóstico. Es decir, que no es falso el diagnóstico de cáncer de colon (o de mama, o de próstata) sino el pronóstico, el creer que si se deja sin tratamiento se convertirá en causa de muerte. El diagnóstico es correcto pero la «historia natural» no es la prevista, y por ello el proceso de cribado y diagnóstico precoz conlleva más daños que beneficios. Como hemos señalado, el diagnóstico precoz puede ser un diagnóstico inoportuno, que alarme y produzca más daños que beneficios.”

Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández, La expropiación de la salud, Los libros del lince, Barcelona, 2015, páginas 61, 106, 107, 173 y 174.