jueves, 19 de febrero de 2015

Chicas inimitables



«Las niñas, a partir de los 4 años, son bombardeadas con modelos de mujeres que han alcanzado éxito social y que triunfan en función de su imagen y sus atributos físicos, no por sus cualidades personales ni profesionales. Revistas, programas televisivos, concursos, todo tipo de estímulos van en la dirección de mantenerlas pendientes de su físico, tratando continuamente de remodelarlo para parecerse a sus ídolos de la moda. ¿Con qué finalidad? Este es el camino del triunfo, es la manera en que llegarán a ser famosas, a tener oportunidades. […] El control sobre el cuerpo se convierte así en una forma de alcanzar poder. […]
Cada vez hay más niñas que caminan como modelos, bailan como Shakira, se preocupan por su peso. En España se ha dado ya la cifra de 37% de las niñas que hacen dieta para adelgazar. Compran ropa que deje al aire una parte de las nalgas, eligen minifaldas, comienzan a pensar en los piercings o en los tatuajes. Y, en la adolescencia, van mucho más allá: prevén la posibilidad de la cirugía. Sin que seamos muy conscientes de ello, hemos llegado a un tipo de prácticas muy cercanas a las de los vendajes en los pies o las escisiones de clítoris. Aceptamos que se realicen modificaciones substanciales y a veces peligrosas del cuerpo, sólo por estar a la moda y parecerse a unos modelos sociales a menudo inalcanzables.» (Marina Subirats, Forjar un hombre, moldear una mujer, Editorial Aresta, Barcelona, 2013)

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