martes, 18 de enero de 2011

El pescador sabio

Hace algunos años, un acaudalado hombre de negocios estaba pasando sus vacaciones en un pueblo de la costa. Una mañana observó a un pescador que regresaba plácidamente en su destartalada barca.
—¿Ha tenido buena pesca? —le preguntó.
El pescador, sonriente, le mostró las tres piezas que había pescado.
—Sí, ha sido una buena pesca.
El hombre de negocios, sorprendido, echó un vistazo a su reloj y le espetó:
—Todavía es muy temprano, ¿cuánto tiempo ha estado pescando?
El pescador le respondió con tranquilidad:
—Sólo un ratito.
—Pero supongo que volverá a salir, ¿no?
—¿Volver a salir? ¿Para qué?
—Pues es obvio, porque así pescaría más.
—¿Y qué haría con el pescado? ¡No lo necesito! Con estas piezas tengo suficiente para alimentar a mi familia.
—Mejor entonces, porque así usted podría venderlo.
—¿Para qué? —preguntó el pescador, desconcertado.
—Para tener más dinero.
—¿Para qué?
—Para cambiar su vieja barca por una nueva, mucho más grande y bonita.
—¿Para qué?
—Para poder pescar mayor cantidad de peces en menos tiempo.
—¿Para qué?
—Para poder contratar a algunos hombres.
—¿Para qué?
—Para que pescaran por usted.
—¿Para qué?
—Para ser rico y poderoso.
—¿Y para qué querría yo ser rico y poderoso?
—Pues está claro, para así poder pasar más tiempo con su familia y descansar cuando quisiera.
El pescador soltó una gran carcajada:
—¡Eso es precisamente lo que voy a hacer ahora mismo!

2 comentarios:

Reciclín Reciclán dijo...

Esta fábula es genial!! me encanta!!
Un beso

Ricky dijo...

Una fábula curiosa =).
Yo se la recomendaría a todos aquellos "hombres de negocios".
Un saludo.