miércoles, 31 de marzo de 2010

Desquiciarse a base de hidratos

En la alimentación occidental, la alimentación de los “ricos”, hay grandes cantidades de azúcar refinado (de caña y de remolacha, sirope de maíz, fructosa, etc.), harinas blancas (pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, etc.) y aceites vegetales (de soja, de girasol, de maíz, grasas hidrogenadas). La literatura científica señala que para protegerse del cáncer conviene evitar estas tres fuentes de alimentación (sustituyéndolas por sirope de agave o stevia, pan multicereales o cualquier otro elaborado con levadura madre, arroz integral o basmati, pasta integral y aceite de oliva o de linaza). Pero además de por una cuestión de salud física, estos alimentos deberían evitarse también para mejorar el estado de ánimo.

Más de un@ que ha acudido a una consulta psicológica pensándose que es ciclotímic@, se habría ahorrado la visita si vigilase lo que come. Me explico. Los hidratos de carbono refinados provocan hiperglucemia (elevación del azúcar en la sangre), lo cual se traduce en un estado de excitación física y psíquica que puede degenerar en irritabilidad y agresividad. Cuando el páncreas reacciona y segrega insulina para regular este desajuste, se da una situación de hipoglucemia que lleva aparejadas debilidad física, ansiedad y depresión mental. Para salir del bajón, tendemos a tomar de nuevo hidratos de carbono, y vuelta a empezar...

Si quieres que tu estado anímico se convierta en una delirante montaña rusa, lo tienes fácil, norteamericaniza tu dieta poniéndote morad@ de bollería, cookies, cereales azucarados, pan blanco, burritos, pizza, pasta, patatas fritas, refrescos de cola, zumos envasados... (¡Ni en broma! No se te ocurra hacerlo. ¿Has visto el documental Super size me? El protagonista todavía debe estar intentando recuperarse de la intoxicación...)

jueves, 11 de marzo de 2010

Come poco muchas veces


Pongamos por caso que a partir de mañana te da por comer siguiendo esta pauta:

a) Al levantarte: una fruta cítrica para abrir el apetito (kiwi, naranja, pomelo, piña, mandarina, limón, fresas) + un bol de cereales integrales con leche (semidesnatada, de avellanas, de almendras, de arroz, de soja, de avena...).
b) A media mañana: un bocadillito de pan multicereales (con queso fresco, atún, tomate, aguacate, anchoas, olivada...) o una fruta o un puñadito de frutos secos con una porción de chocolate negro.
c) Para comer: un plato de ensalada + un plato de legumbres, pasta integral o arroz integral + un vaso de vino tinto + un yogur o un té verde endulzado con sirope de agave (como postre, la fruta dificulta la digestión).
d) Para merendar: una fruta o un yogur de soja.
e) Para cenar: un plato de verdura + pescado, pollo o pavo (una ración del tamaño de una hamburguesa) o un huevo.
f) Antes de acostarte: un yogur.

De este modo tu organismo cubrirá todas sus necesidades diarias (energía, vitaminas, minerales, proteínas, fibra...), no pasarás hambre en ningún momento, te sentirás activ@ toda la jornada y te estarás previniendo contra el cáncer, la diabetes y los accidentes cardiovasculares. Y además, ¡tachán!, adelgazarás. ¡¿Te imaginas?! Haz la prueba y me cuentas qué tal te va...

(Para saber más, si eres de Barcelona, acude a las charlas o los cursos de la nutricionista Iolanda Roma.)