martes, 28 de septiembre de 2010

Una verdad MUY incómoda

Cada año, la agricultura mundial produce suficientes alimentos para cubrir las necesidades de 12.000 millones de personas. Bien, “sólo” somos 6.900. Sin embargo, cada día, cerca de cuarenta mil personas mueren de hambre (de hecho, en la segunda mitad del siglo XX, ¡¡¡¡1.500 millones!!!! de personas desnutridas perecieron en nuestro planeta). Mal, muy muy mal. Son cifras obscenas, indecentes, que producen insomnio.

¿Qué está funcionando mal, pues, si en teoría hay alimentos de sobras? Veamos. El 40% de los cereales del mundo (y un tercio de las capturas pesqueras, dicho sea de paso) se emplean en mantener la cabaña ganadera de los países Norte. O sea, que buena parte del trigo mundial, por ejemplo, se lo comen nuestros animales de granja en vez de nuestr@s niñ@s de África (sí, sí, bien nuestr@s, de tu misma especie, de la misma que la mía). Las vacas occidentales acostumbran a tener amos con bastante más capacidad de compra (entre otras cosas, por las subvenciones públicas que reciben) que los mil millones de habitantes de la Tierra que viven con menos de un dólar al día. Y, como manda la “lógica” del mercado, los productos van a parar a manos de quienes los pueden pagar, no de quienes los necesitan.

¡Vaya panorama desolador! Y tú te preguntarás, ¿qué puedo hacer para ayudar a cambiar esta situación? En primer lugar, qué tal si procuras que tu dieta sea principalmente vegetariana (por cierto, comer vegetales –de temporada, claro– es más sano y más barato que comer carne). No es cuestión de que renuncies a las proteínas de origen animal, pero modera al menos su consumo. En segundo lugar, quizá te apetezca auxiliar a las Naciones Unidas en su lucha contra el hambre.

La ONU considera que esta lacra podría ser erradicada con 40.000 millones de dólares. Tal vez puedas prestar tu aportación a la FAO, que ayuda a los agricultores del Tercer Mundo a mejorar sus cosechas, o al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, que se encarga de las emergencias alimentarias: clic + clic. Vamos, no te hagas el remolón, que para eso perteneces a la aristocracia del planeta. ¿No tomas tres comidas al día? ¿No estás sentado ante un flamante ordenador? Pues entonces.

¡Salud y feliz día!

(Si te interesa este tema, eres libre de hacer clic.)

1 comentario:

DDmx dijo...

Muy bien, si señor, gracias por recordar algo que no se debe olvidar.