martes, 7 de septiembre de 2010

Reír a mandíbula batiente



“Siendo redactor de la revista Saturday Review e inmediatamente después de regresar (totalmente extenuado) de un viaje al extranjero, Norman Cousins comenzó a experimentar una fiebre muy alta y grandes dolores en todo su cuerpo. Fue rápidamente ingresado en un hospital, donde le diagnosticaron una enfermedad del tejido conjuntivo considerada incurable [espondilitis anquilosante]. Le dolían tanto las articulaciones que no podía realizar ni el más leve movimiento. Los médicos le dijeron abiertamente que las posibilidades de recuperarse eran prácticamente nulas. Negándose a aceptar este triste destino, Cousins decidió tratarse a sí mismo.

Recordó una conferencia sobre las nefastas consecuencias que las emociones negativas tienen sobre el organismo. Entonces pensó que si en su caso, las emociones negativas habían jugado un papel determinado en la aparición de su enfermedad, tal vez las emociones positivas fueran capaces de restablecer el equilibrio, es decir, de devolverle la salud. Así, decidió combatir su enfermedad con alegría, humor y risa. En una primera etapa pidió que en su propia habitación del hospital se le permitiera proyectar películas cómicas y desde el primer día comenzó a experimentar cierta mejoría. Pronto se dio cuenta de que 10 minutos de risa le permitían dormir 2 horas sin ningún dolor. Poco después abandonó el hospital trasladándose a la habitación de un hotel, que además de resultarle mucho más económica, le ofrecía mayores comodidades y alimentos a su gusto. Allí las sesiones de cine cómico fueron realmente maratónicas y como resultado, en muy breve plazo se curó por completo.”

David García Walker, Los efectos terapéuticos del Humor y la Risa, Editorial Sirio, Málaga, 1999, pág. 15-16.

Tal vez haya pocos casos tan increíbles como este, pero hoy por hoy numerosos estudios médicos han demostrado con creces que las emociones positivas favorecen la salud de las personas. El humor y la risa combaten el estrés, la ansiedad, la hipertensión, la contracción muscular y los trastornos intestinales, además de fortalecer el sistema inmunológico (al aumentar la actividad de las células NK, natural killers, que protegen al organismo de agentes nocivos tales como virus y células cancerígenas).

¿Te acuerdas del episodio más gracioso de tu vida? No dejes de traerlo a la mente tan a menudo como puedas...

1 comentario:

Reciclín Reciclán dijo...

Pues si, es cierto...Yo padezco un pequeño trastorno que se llama TDAH. Básicamente consiste en que somos hiperactivos por lo que los nervios, nos causan multitud de problemas de salud. Yo, aprendí a tomérmelo con humos, y gracias a ello, aquí estoy.
Un saludo.