martes, 31 de agosto de 2010

Peras al peral, no al olmo


Existen cuatro temperamentos o maneras innatas básicas de comportarse desde el punto de vista emocional:

a) El sanguíneo es inquieto, vivaz, extrovertido, optimista, divertido y voluble. Reacciona rápidamente a los estímulos, se adapta deprisa a los cambios y toma decisiones sin reflexionar demasiado.
b) El melancólico es tímido, introvertido, reflexivo, perfeccionista y analítico. Al ser sensible, se ofende fácilmente y pueden caer en la tristeza sin razón aparente, pero también disfruta profundamente de actividades como el estudio o el arte.
c) El colérico es impulsivo, ambicioso, audaz, práctico e independiente. Pisa fuerte para lograr las metas que se propone y es un buen líder, aunque puede llegar a intimidar y controlar en exceso.
d) El flemático es tranquilo, pausado, leal y bonachón. Amante de las rutinas, no le atraen los cambios y reacciona con lentitud a los estímulos. Antes de tomar una decisión, la medita profundamente.

“Conócete a ti mismo”, decían los griegos. Si intuyes que eres melancólico, no te hagas policía antidisturbios. Si eres sanguínea, no durarás mucho como bibliotecaria. Y conoce a los demás. No le pidas demasiado a menudo a tu pareja flemática salir a bailar a la discoteca. Busca a tu amigo colérico, en cambio, si quieres montar un equipo de rugby. Un buen ejercicio para mejorar nuestras relaciones interpersonales consistiría en ver de qué pie cojean aquellos con quienes nos relacionamos más a menudo. Sin olvidar, claro está, que estos cuatro modelos no son compartimentos estanco, que existen temperamentos mixtos y que tod@s evolucionamos a lo largo de la vida.

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