martes, 22 de diciembre de 2009

Economía social

Sostenía Adam Smith, economista escocés del Dieciocho, que una “mano invisible” guía a los agentes que participan en el sistema capitalista para satifacer sus propios intereses, de manera que al final siempre se alcanza el mayor bienestar social posible. Salta a la vista, en cambio, y más en tiempos de crisis como los que corren, que el mercado laboral excluye con un fino cedazo darwinista a tod@s aquell@s que no son productiv@s al cien por cien o que resultan “sospechos@s” (quienes trabajan más despacio, padecen alguna discapacidad, han sufrido drogadicción, han estado en prisión, carecen de domicilio fijo, etc.).

L@s teóric@s de una economía social y solidaria nos recuerdan que nadie debería quedar marginad@ del derecho al trabajo por el hecho de no ser “la persona más capaz”. Las empresas de inserción laboral contratan precisamente a l@s más débiles con el objetivo de incorporarl@s al mundo laboral en pie de igualdad, como ciudadan@s de pleno derecho. Una de estas empresas, Engrunes (‘migajas’, en catalán), se dedica a recoger enseres que la gente ya no quiere para restaurarlos y revenderlos. Con ello, además de librar a los vertederos de muchas toneladas de residuos, da trabajo a unas doscientas personas.

Puedes colaborar con ell@s cediéndoles muebles, electrodomésticos y ropa que no uses (vienen a recogértelo a casa) o bien comprando en alguna de sus tiendas de Moda Amiga (hay tres en Barcelona –Sant Màrius, 53; Mallorca, 467, y Gran Via, 851– y una en Sant Cugat –Anselm Clavé, 14–).

(Si te interesa conocer algunas empresas catalanas de inserción laboral, no dejes de visitar los sitios web de Engrunes, Anem per feina -foto superior-, La Fageda, Mescladís, Mas Albornà, Ravaltext, Apip, L'OliveraFundació Futur.)