jueves, 13 de agosto de 2009

Intercambiar tiempo

Teodoro es un avezado fontanero. Además, es un goloso empedernido que siente pasión por el chocolate. Cándida es muy hábil en la cocina. Antes de jubilarse tenía una pastelería. Amb@s son miembros del banco del tiempo del barrio. Un buen día, Teodoro acude gustoso a casa de Cándida para desatascar una cañería. No le cobra nada, pero se marcha con una fantástica tarta Sacher bajo el brazo. L@s d@s content@s y todavía más amig@s.

En los bancos del tiempo se intercambian conocimientos o servicios por tiempo, jamás por dinero, y lo que es más importante, se fomentan la solidaridad y el sentido de pertenencia a un grupo de personas de confianza.

El banco de mi barrio, por ejemplo, ofrece enseñar a quien lo necesite informática, idiomas, joyería, estiramientos, danza, yoga, técnicas de masaje, habilidades para buscar trabajo, etc. Voy a ver qué puedo ofrecer yo...

¿Y tú, ya sabes dónde está tu banco del tiempo más cercano? ¿Estarías dispuest@ a entrar en esta red de intercambios solidarios? (Para saber más, clica.)