Teodoro es un avezado fontanero. Además, es un goloso empedernido que siente pasión por el chocolate. Cándida es muy hábil en la cocina. Antes de jubilarse tenía una pastelería. Amb@s son miembros del banco del tiempo del barrio. Un buen día, Teodoro acude gustoso a casa de Cándida para desatascar una cañería. No le cobra nada, pero se marcha con una fantástica tarta Sacher bajo el brazo. L@s d@s content@s y todavía más amig@s.En los bancos del tiempo se intercambian conocimientos o servicios por tiempo, jamás por dinero, y lo que es más importante, se fomentan la solidaridad y el sentido de pertenencia a un grupo de personas de confianza.
El banco de mi barrio, por ejemplo, ofrece enseñar a quien lo necesite informática, idiomas, joyería, estiramientos, danza, yoga, técnicas de masaje, habilidades para buscar trabajo, etc. Voy a ver qué puedo ofrecer yo...
¿Y tú, ya sabes dónde está tu banco del tiempo más cercano? ¿Estarías dispuest@ a entrar en esta red de intercambios solidarios? (Para saber más, clica.)
1 comentarios:
me encanta tu blog, ya le echaré unas cuantas miraditas :)
un saludo
Publicar un comentario en la entrada