jueves, 20 de noviembre de 2008

Filosofía contra la neurosis

Lo que es, es.
La realidad no es como a mí me convendría que fuera.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad exterior a mí es como es.
Yo soy quien soy.
Yo no soy quien quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi padres querían que fuese.
Ni siquiera soy el que fui.
Yo soy quien soy.
Tú eres quien eres.
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.

IMC

Mientras más de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo, 1.600 millones padecen sobrepeso (400 millones de ellos, obesidad). Much@s de quienes pesan algo más de la cuenta ni siquiera son conscientes del problema. Si te intriga saber si te sobran algunos gramos, existe un medio simple y eficaz: el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo tu peso en quilogramos por tu altura en metros al cuadrado. Por ejemplo, este es el cálculo para una persona de 70 kg y 1,74 m: 70 entre 3,02 =23,1. 23,1 es un índice normal si atendemos a los valores de la tabla que hay que consultar tras realizar el cálculo:
<18, 5 = delgadez excesiva.
18, 5 - 24,9 = peso normal.
25 - 26,9 = sobrepeso de grado I.
27 - 29,9 = sobrepeso de grado II (preobesidad).
30 - 34,9 = obesidad de tipo I.
35 - 39,9 = obesidad de tipo II.
40 - 49,9 = obesidad de tipo III (mórbida).
>50 = obesidad de tipo IV (extrema).
¡Salud!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Aprende a meditar

Dicen que la mayoría de quienes llegan a viej@s con buena salud, aparte de una buena constitución genética, comparten ciertos hábitos y rasgos personales: comen poco y sanamente, buscan proyectos interesantes a los que entregarse con entusiasmo, huyen de ocupaciones estresantes, se toman con humor los contratiempos cotidianos, hacen ejercicio moderado a menudo, convierten a sus seres queridos en una prioridad, se rodean de personas que comparten sus valores y saben encontrar un momento de calma al día para meditar.

En particular, está demostrado que la meditación reduce el estrés y beneficia el sistema inmunitario. Para meditar no hace falta hacerse budista, ni yogui, ni místic@, ni encerrarse en una cartuja... Basta con aprender a observar los propios pensamientos y sentimientos sin intentar controlarlos ni liberarse de ellos, al tiempo que se respira pausadamente. Incluso se puede meditar estando activ@. Si mientras trabajas, comes, haces cualquier actividad doméstica o caminas por la calle eres capaz de concentrarte plena y conscientemente en lo que estás haciendo, estarás meditando. Así de sencillo.

(Para saber más: Dan Buettner, The Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People Who’ve Lived the Longest + Eckhart Toller, El poder del ahora + Thich Nhat Hanh, Lograr el milagro de estar atento + entrevista a Ricard Rotllant en El Periódico: clic.)