martes, 10 de junio de 2008

Camina, ve en bici, sube escaleras

¡Y olvídate del gimnasio!

Caminando despacio durante 30 minutos, se gastan 150 calorías.
Caminando rápido durante ese mismo tiempo, 200 calorías.
Corriendo, 325.
Haciendo aeróbic, 180.
Nadando, 250.
Yendo en bicicleta, 200.
Bailando, 150.
Realizando tareas domésticas, 120.
Subiendo escaleras, 400, y bajándolas, 210.

Sorprenden, los datos, ¿no es cierto?

(La vida sedentaria favorece el riesgo de padecer problemas de corazón, hipertensión arterial, obesidad, colesterol malo, diabetes tipo II, ciertos tumores, estreñimiento, varices, envejecimiento de la piel, pérdida de masa muscular y ósea, tabaquismo, ansiedad, depresión... Subir escaleras durante cinco minutos al día equilave a quemar 4,5 kg de grasa corporal al año.)

domingo, 8 de junio de 2008

Salud, ¿dinero? y amor

Los países nórdicos, que se encuentran entre los más ricos del mundo, son también aquellos que presentan los mayores índices de ansiedad y depresión, y las tasas más elevadas de suicidios. En cambio, otras sociedades infinitamente más “pobres” gozan de envidiables niveles de salud mental. Cada vez son más las voces advierten que el desarrollo de los valores humanos, y no el crecimiento de la renta per cápita, constituye la mejor protección contra los transtornos de la psique.

Si contribuyes a mejorar tu ambiente laboral, estableces relaciones de pareja sanas, aprendes a gestionar correctamente tus emociones negativas, creas una buena red de amig@s, te desprendes de compañías psicológicamente tóxicas y desarrollas tu parte espiritual, por poner sólo algunos ejemplos, verás aumentar tu paz interior, tu buen humor y tu alegría de vivir. Y si mientras tanto tu nómina sube menos de lo previsto, pues qué le vamos a hacer...

(Para saber más: Xavier Guix, Si no lo creo, no lo veo, Granica.)

domingo, 1 de junio de 2008

La pobreza de los papalagi

“Permitidme explicaros, queridos hermanos de las diversas islas, qué es una cosa. Un coco es una cosa; un matamoscas, un taparrabos, el anillo del dedo, el recipiente para la comida, todo esto son cosas. Pero hay dos clases de cosas: hay cosas hechas por el Gran Espíritu sin que lo veamos, y que nosotros, los hijos de la Tierra, no tenemos dificultad de obtener, como el coco o la banana; y cosas hechas por la gente a base de mucho trabajo y privación, como anillos para los dedos, matamoscas o recipientes para la comida. Pues bien, los papalagi [los hombres blancos] piensan que tenemos necesidad de las cosas hechas por sus manos, porque ciertamente no piensan en las cosas de que el Gran Espíritu nos provee. [...]

Es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas, pues demuestra la falta de las cosas del Gran Espíritu. Los papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir de ninguna manera, y cada vez inventan más. Cuando han hecho un objeto con el caparazón de una tortuga para arreglarse el cabello, crean una funda para esta herramienta, y para la funda hacen una caja, y para la caja, otra más grande. Pero, al tener tantas cosas, no pueden disfrutar de ninguna de ellas.

Los que tienen pocas cosas se denominan a sí mismos pobres o infelices. [...] Cuantas más cosas necesitas, mejor europeo eres. Es por ello que las manos de los papalagi no reposan nunca, siempre están haciendo algo.” Clic.

Discurso de Tuiavii de Tiavea, caudillo de una pequeña isla de Samoa, a principios de la década de 1920, tras haber visitado Europa