jueves, 13 de noviembre de 2008

Aprende a meditar

Dicen que la mayoría de quienes llegan a viej@s con buena salud, aparte de una buena constitución genética, comparten ciertos hábitos y rasgos personales: comen poco y sanamente, buscan proyectos interesantes a los que entregarse con entusiasmo, huyen de ocupaciones estresantes, se toman con humor los contratiempos cotidianos, hacen ejercicio moderado a menudo, convierten a sus seres queridos en una prioridad, se rodean de personas que comparten sus valores y saben encontrar un momento de calma al día para meditar.

En particular, está demostrado que la meditación reduce el estrés y beneficia el sistema inmunitario. Para meditar no hace falta hacerse budista, ni yogui, ni místic@, ni encerrarse en una cartuja... Basta con aprender a observar los propios pensamientos y sentimientos sin intentar controlarlos ni liberarse de ellos, al tiempo que se respira pausadamente. Incluso se puede meditar estando activ@. Si mientras trabajas, comes, haces cualquier actividad doméstica o caminas por la calle eres capaz de concentrarte plena y conscientemente en lo que estás haciendo, estarás meditando. Así de sencillo.

(Para saber más: Dan Buettner, The Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People Who’ve Lived the Longest + Eckhart Toller, El poder del ahora + Thich Nhat Hanh, Lograr el milagro de estar atento + entrevista a Ricard Rotllant en El Periódico: clic.)

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