lunes, 15 de septiembre de 2008

Mitos de película

Que una creencia sea compartida por la mayoría de la población no garantiza que sea cierta. No obstante, en Occidente, en parte por influencia de cierto tipo de cine y de literatura, quien más quien menos da por bueno alguno de los mitos románticos que a continuación vamos a describir (no sin antes advertir –¡¡¡atención!!!– que existe la posibilidad de herir sensibilidades):

–El mito de la media naranja: escogemos a la pareja que de algún modo teníamos predestinada, lo cual garantiza realizar la mejor elección posible.
–El mito de la exclusividad: el amor romántico-pasional sólo puede sentirse por una persona al mismo tiempo.
–El mito de la convivencia o del matrimonio: el amor romántico debe conducir a una unión estable de la pareja.
–El mito de la omnipotencia: “el amor lo puede todo”, la unión amorosa otorga una fuerza especial que permite superar todos los obstáculos imaginables.
–El mito de la pasión eterna: el amor pasional de los primeros meses puede (y debe) perdurar tras miles de días (y noches) de convivencia.
–El mito de la fidelidad: todos los deseos pasionales (románticos y eróticos) deben satisfacerse con una única persona.
–El mito del libre albedrío: nuestros sentimientos amorosos son tan íntimos que no están influidos de forma decisiva por factores sociales, culturales o biológicos ajenos a nuestra voluntad y a nuestra consciencia.
–El mito de la equivalencia: los conceptos de amor y enamoramiento son equivalentes, de modo que si un@ deja de estar apasionadamente prendad@ de su pareja es que ya no la ama.
–El mito del emparejamiento: estar en pareja es algo natural y universal, por lo que en todas las épocas y culturas el ser humano ha tendido a vivir en uniones de dos personas.
–El mito de los celos: los celos son un indicador de amor “verdadero”.

Dicho lo cual, invitados estáis a vivir intensamente el amor en brazos de alguna hermosa naranja, rica, jugosa y bien entera (y no privada de ni un solo gajo, y menos aún de una mitad). Eso sí, con la mente despejada y los pies firmemente asentados en la tierra, sin dejaros arrastrar por creencias erróneas, tratando de evitar sufrimientos innecesarios. ¡Amad sanamente y cuanto podáis, que la vida pasa y nosotr@s con ella!

(Para saber más: Carlos Yela García, El amor desde la psicología social, Ediciones Pirámide; Antonio Galindo, Las mentiras del sexo, Kairós + artículo "Amores revueltos" de La Vanguardia)

3 comentarios:

Del dijo...

Muy interesante Jaime...me reconozco en varios de estos mitos, algunos superados, y otros en vías de ser superados. Gracias Jaime!

ojalancia dijo...

Fantástico post.

Fellatrix dijo...

Según psicólogos como John Lee, Clyde Hendrick y Susan Hendrick, existen seis estilos amorosos básicos:

—Eros (amor pasional o romántico): relaciones apasionadas, con sentimientos intensos, cercanía, intimidad y un fuerte componente de atracción física y actividad sexual.
—Ludus (amor juguetón y de gourmet): interacciones casuales con parejas cambiantes y diversas, con poca implicación emocional, ausencia de expectativas futuras y evitación de la intensidad.
—Storge (amor amistoso): un compromiso duradero y a largo plazo que se desarrolla lentamente entre personas que comparten actitudes y valores; se basa en la intimidad, la lealtad, el compañerismo y el cariño.
—Pragma (amor pragmático = Ludus + Storge), se basa en la búsqueda racional (planificada, milimétrica, exhaustiva, con la cabeza en vez de con el corazón) de la pareja ideal.
—Manía (amor obsesivo o posesivo = Eros + Ludus), se caracteriza por la intensidad y la intimidad, pero también por los celos, la incomunicación y la dependencia perenne del amante (propio de personas con baja autoestima).
—Ágape (amor altruista = Eros + Storge), para los generosos y abnegados que lo dan todo por el bienestar máximo de la pareja (amor maternal y espiritual).

Interesante, ¿verdad?