lunes, 1 de septiembre de 2008

Born to be alive

“El miedo irracional a la muerte es consecuencia del fracaso ante la vida, es la expresión de nuestra conciencia culpable de haber malgastado nuestra vida y de haber echado a perder la oportunidad de hacer un uso productivo de nuestras capacidades. Morir es una cosa hiriente y amarga, pero la idea de tener que morir sin haber vivido no la podemos soportar. En relación también con el miedo irracional de la muerte está el temor de envejecer que obsesiona a un número cada vez mayor de personas de nuestra civilización. [...]

Podemos observar personas [...] que están obsesionadas por el miedo a la vejez cuando todavía son muy jóvenes; están convencidas de que el debilitamiento de la fuerza física va ligado al de su personalidad total, de sus poderes emocionales e intelectuales. [...] Pero numerosos ejemplos nos muestran que la persona que vive productivamente antes de envejecer no decae, al contrario: las cualidades mentales y emocionales que ha ido fomentando en el proceso de su vida productiva continúan creciendo, pese a que desaparezca el vigor físico.

No obstante, la persona improductiva sí que decae realmente en toda su personalidad cuando desaparece su vigor físico, que fue el origen principal de sus actividades. La decadencia de la personalidad en la vejez es un síntoma: es la prueba de no haber podido vivir productivamente. El miedo a hacernos viejos es la expresión –inconsciente a menudo– de una vida improductiva; es una reacción de nuestra conciencia a la mutilación de nuestro ser.”

Erich Fromm, Por una ética humanística.

La incoherencia entre qué eres en realidad y cómo vives de hecho genera frustración vital, ansiedad, pánico a morir sin haber logrado convertirte en aquello que estabas llamad@ a ser... El gran Fromm nos lo advierte claramente. Resulta inquietante pararse a reflexionar sobre ello. Pero también higiénico. “¡Atrévete a saber!”, proclamaba Kant. Si piensas que algún aspecto de tu vida puede cambiar a mejor, allá va una breve guía, tomada de la Gestalt, sobre las cinco grandes dimensiones del ser humano; quizá te sirva para detectar qué territorios de tu paisaje existencial están todavía por explorar:

a) La dimensión física: el cuerpo, los sentidos, la motricidad, la sexualidad física...
b) La dimensión afectiva: los sentimientos, la autoestima, la amistad, el cuidado del otro...
c) La dimensión racional: la actividad de ambos hemisferios cerebrales (las ideas y el imaginario creador).
d) La dimensión social: el entorno humano, las actividades en grupo, la vida cultural...
e) La dimensión espiritual: la relación con el silencio y la soledad, el sentido de la vida, el lugar en el entorno cósmico y el ecosistema global...

¡Ánimos y suerte!

1 comentario:

Del dijo...

Jaime, siempre abriéndonos la mente a nuevas y mejores ideas, para tener así una mejor calidad de vida. Gracias! A propósito de esto, te acerco el enlace a un post que hice hace algún tiempo:
http://themla74.blogspot.com/2008/03/cosecha.html
Seguimos en contacto!