domingo, 13 de enero de 2008

Sostiene Carlo Petrini,

el fundador del movimiento Slow Food, que la comida rápida es una basura, y lo repite hasta que se le seca la boca. Que nadie nos advierte sobre los efectos nocivos de los aditivos químicos en que flotan los alimentos enlatados, y se indigna. Que la agricultura industrial produce vegetales insípidos a costa de acabar con la fertilidad de los suelos, de generar miles de toneladas de dióxido de carbono y de esclavizar a los productores, y se enerva. Que un buen restaurante es aquel que cocina productos ecológicos y libres de transgénicos, y clama contra quienes se dejan deslumbrar por las estrellas Michelin. Que los pequeños agricultores, las tiendas de alimentos de toda la vida e incluso la mayor parte de las especies vegetales comestibles están en peligro de extinción, y se altera. Que muchísima gente considera un lujo ir a una tienda ecológica, pero en cambio no ve inconveniente en usar el móvil compulsivamente, en renovar el armario cada temporada o en dejar que la comida se eche a perder en el frigorífico, y las venas del cuello parecen irle a estallar. Y yo le doy la razón en casi todo, pero sin pestañear siquiera: Slow!!!

(Para saber más: Carl Honoré, Elogio de la lentitud, RBA.)

2 comentarios:

mireia dijo...

me gusta tu blog,creo que es necesario,por eso te he linkado (o es linkeado?) en el mio.Un saludo,compañero en la revolución (verde).

mireia dijo...

eiiiii!!!!

Quina ilusió que em fà!!!
Moltes gràcies,perque,a mes a mes quan podia veure tv3 amb normalitat a València m´agradava molt el Picó.

Moltes gràcies,ara tindré que esforárme mes per a mantindre als visitants contets!
mireia