miércoles, 24 de diciembre de 2008

Con omega-3 y moviendo los pies

David Servan-Schreiber es un psiquiatra tan brillante como heterodoxo. Ante la evidencia de que sólo con terapia y psicofármacos no se solucionan los trastornos mentales, se ha dedicado a investigar durante años nuevas vías para aliviar la depresión, la ansiedad y el estrés. Algunas de las fórmulas que defiende pasman de tan sencillas:
–Afirma, por ejemplo, y siempre con datos científicos que lo avalan, que la mayoría de las personas que toman a menudo alimentos con omega-3 no padecen depresión. El omega-3, el “aceite que hace funcionar el cerebro”, es un ácido graso que se encuentra en la caballa, las sardinas, las anchoas, el salmón, las nueces, las algas, etc.
–Nos recuerda también que hacer ejercicio regularmente elimina de la mente esos pensamientos automáticos que tan torturadores pueden llegar a resultar, hace desaparecer las crisis de ansiedad y fortalece las células asesinas del sistema inmunitario (las cuales, conviene no olvidarlo, constituyen la primera línea de defensa de nuestro organismo frente a las enfermedades). Ni siquiera hace falta apuntarse a un gimnasio, basta con caminar a buen ritmo (y sin pararse a mirar los escaparates) durante 20 minutos tres días a la semana.
–Nos demuestra que quienes se despiertan con ayuda de una lámpara que simula el amanecer están de mucho mejor humor durante todo el día. Esta lámpara se programa para encenderse tres cuartos de hora antes de la hora en que suena el despertador y va ganando intensidad hasta que la estancia queda tan iluminada como si afuera brillase el sol y las persianas estuvieran levantadas. Un gusto para nuestro organismo, programado para reactivarse poco a poco en vez de a timbrazos...
–Sostiene que cuidar un animal doméstico o desarrollar una labor de voluntariado puede hacer mucho más que el más potente de los antidepresivos por el bienestar mental de una persona anciana acostumbrada a consumirse de melancolía.
Pocas veces recomendaré una lectura con tanto entusiasmo: David Servan-Schreiber, Curación emocional. Acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión sin fármacos ni psicoanálisis. Para quienes viváis en la provincia de Barcelona, sabed que está disponible en la Xarxa de Biblioteques de la Diputació: clic. ¡A disfrutar de la lectura y a difundir lo que aprendáis!

(Y por si lo anterior fuera poco, añado el testimonio de Arthur Kramer: "A base de ejercicio físico el cerebro rejuvenece". http://www.lavanguardia.com/lacontra/20151029/54437525046/la-contra-arthur-kramer.html)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Un cuento taoísta

Un campesino chino tenía un caballo que le servía en las tareas del campo. Un día el animal escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano se enteraron de la noticia acudieron para lamentar la desgracia. El campesino les dijo:

–¡Mala suerte, buena suerte! ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo volvió de las montañas y trajo consigo una manada de caballos salvajes. Los vecinos acudieron para felicitar al campesino por su buena suerte. Él volvió a responderles:

–¡Mala suerte, buena suerte! ¿Quién sabe?

El hijo del campesino, tratando de domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todos sus vecinos consideraron aquello una desgracia. El campesino se limitó a decir:

–¡Mala suerte, buena suerte! ¿Quién sabe?

Unas semanas más tarde llegaron al pueblo los funcionarios del ejército del emperador para reclutar a todos los jóvenes que se encontraran en buenas condiciones para la guerra. Cuando vieron al hijo del campesino con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. Todos en el pueblo festejaron que el hijo del campesino se había librado de una muerte segura. El campesino volvió a repetir las mismas palabras:

–¡Mala suerte, buena suerte! ¿Quién sabe?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Antes de aserrar, mide siete veces

Vivimos en una sociedad consumista en la que comprar productos que no nos resultan indispensables se ha convertido en un estilo de vida. Compramos por costumbre, gastamos de más y nos dejamos arrastrar por la marea consumista sin ni siquiera cuestionarnos por qué. Por ello, pararse a reflexionar un instante acerca de los motivos que nos impulsan a pasar por caja una y otra vez puede resultar un ejercicio de lo más saludable.

A menudo compramos para compensar ciertas frustraciones personales. Sin ir más lejos, ¿quién no se ha hecho alguna vez un “regalo” al acabar una jornada de trabajo especialmente nefasta o tras una bronca doméstica? Un CD o un frasco de perfume pueden ser el caramelo con que endulzar las amarguras cotidianas y recomponer nuestro maltrecho estado de ánimo, mientras planeamos con la imaginación, quizá, unas vacaciones en (una huida a) un país lo más lejano posible. Un caramelo de efecto efímero, sin duda, pero inmediato, que va de perlas cuando se trata de salir del paso y olvidarse cuanto antes de los sinsabores de cada día.

El reto personal que se plantea en este caso es saber enfrentarse a la causa de la frustración, el estrés o la ansiedad que nos llevan a consumir. Si nuestro trabajo es insoportable o en casa no hay quien viva, ¿no sería mejor dar un giro decidido en pos de un estilo de vida más satisfactorio? Claro, que para emprender ciertos cambios hace falta valor, como decía la canción.

Otras veces consumimos por afán de estatus. La mala costumbre de compararse con los que tienen más éxito (léase dinero) y reconocimiento social conlleva efectos secundarios tales como encapricharse de artículos de marca o coches de lujo, pensando ingenuamente que quienes los poseen son más felices o se sienten más queridos.

El desafío que se plantea en este caso es doble. Por una parte, conviene poner en cuestión el concepto de éxito comúnmente aceptado. Por ejemplo, ¿no demuestra quien conduce un coche pequeño mucha más inteligencia que quien va al volante de un mastodóntico y carísimo cuatro por cuatro? ¿Acaso no es de sentido común preferir un utilitario asequible, fácil de mantener, que se aparca en cualquier lado y que contamina poco? ¿No es más libre quien adquiere al contado un humilde cochecito que quien se encadena a un crédito para pagar un cochazo? Cualquiera diría que sí... Y si demostrar inteligencia y actuar con libertad no son manifestaciones de éxito, que venga Dios y lo vea, por decirlo castizamente.

Por otra, hay que dejar de envidiar a los que poseen más que nosotros. Ser auster@, sencill@, frugal o como se le quiera llamar, tiene sus ventajas. No preocuparse por lo que tiene el vecino es sin duda una suerte. Que posea cuatro televisores no significa que disfrute más de la programación. Según la revista Forbes, los masai de Kenia, que viven en cabañas junto a sus rebaños, puntúan igual que l@s multimillonari@s occidentales en las encuestas sobre felicidad. Pues eso, a lo mejor su estilo de vida sin pretensiones también puede considerarse envidiable en algunos aspectos.

Compramos en ocasiones para no desperdiciar una oportunidad única. Si vas a adquirir una camisa que vale 30 euros y te encuentras con que la segunda te sale por la mitad, ¿dejarás pasar la ocasión de ahorrarte 15 euros? Seguramente no. O quizá sí, si eres consciente de que van a desaparecer 15 euros que no estaba previsto desembolsar.

Mecanismos comerciales como las rebajas (con el consiguiente bombardeo publicitario) o el ofrecer productos “irrepetibles” (la típica camiseta con un estampado único, por ejemplo) juegan con esta inseguridad profunda del comprador recolector que busca dar con algo especial para no dejarlo escapar. Pero si te atreves a decidir por ti mism@, no te harán morder el anzuelo ni con el más suculento de los cebos. No estamos en guerra ni hay carestía, las tiendas están siempre bien surtidas, hay productos de todas clases, baratos y en abundancia. Si no compras hoy, ya lo harás mañana. O el mes que viene.

En determinadas ocasiones abusamos de la tarjeta de crédito por puro hastío. ¿Quién no se ha perdido alguna vez en un gran centro comercial para combatir el aburrimiento? Son lugares agradables, de estética cuidada, iluminados con esmero, donde hay toda clase de artículos y tiendas de todos los tamaños, y hasta cines, bares, restaurantes, salas de juegos, boleras y ludotecas. Alicientes no les faltan, desde luego. Qué mejor lugar para relajarse un rato y de paso darse el gustazo de irse a casa con algún cachivache nuevo.

Un paseo por un complejo comercial puede estar muy bien de vez en cuando. Ahora bien, hacer de esta “diversión” una de tus principales formas de ocio ya es harina de otro costal. Si no se te ocurre otra forma mejor de pasar tu tiempo libre, algo importante no marcha bien. Sin duda necesitas aprender a disfrutar de esas cosas que no valen dinero pero que tanto contribuyen a la felicidad personal (una caminata por el campo, pasear en bicicleta junto al mar, contemplar una exposición artística, la alegría de compartir experiencias con los demás...).

También puede ser que nos sumemos a la marea consumista buscando un sentido de pertenencia. Afirman l@s psicólog@s y l@s sociólog@s que formar parte de un proyecto colectivo hace que nos sintamos bien. Hoy en día, cuando la política apenas moviliza a la gente y las iglesias se han vaciado (por suerte), las catedrales del consumismo están abarrotadas. Las compras de Navidad, por ejemplo, son momentos en los que tomar parte en los rituales comunitarios de esa nueva religión laica llamada consumismo, instantes en los que entregarse a un derroche festivo, orgiástico. Igualmente, comprar lo que está de moda no deja de ser un intento de estar al día, de moverse en la dirección que marca la publicidad, de seguir las tendencias que se supone que interesan a todo el mundo.

Todos estos rituales, no obstante, resultan al final bastante vanos. Como en el fondo no hacen otra cosa que fomentar el individualismo, a menudo provocan una inmensa sensación de soledad en medio de la marea humana. Y es que para sentirse parte de un grupo lo que de verdad funciona es tratar de mejorar las relaciones familiares, hacer nuevas y buenas amistades, participar en la vida social del barrio o implicarse en algún tipo de voluntariado. Sin duda, enriquece mucho más llenar tu vida de calidez humana que tu casa de trastos.

En fin, consumimos por tantas y tantas razones distintas de la estricta necesidad... Eso no es ni malo ni bueno, puesto que al final cada uno gasta su dinero como le da la gana, pero no está de más ser consciente de que el impulso consumista a menudo enmascara carencias que no queremos ver.

Una vieja máxima del carpintero prudente decía: “Antes de aserrar, mide siete veces”. Quizá, antes de comprar, convendría pensar al menos durante siete segundos si de verdad nos apetece pasar por caja o si tal vez lo dejamos para otro día. Atreverse a usar libremente la inteligencia nunca está de más. Llegar holgadamente a final de mes, tampoco.

Para saber más:
Adela Cortina: Por una ética del consumo, Taurus, Madrid, 2003.
Alain de Botton: Ansiedad por el estatus, Taurus, Madrid, 2004.
“La suerte de ser austero”, El ciervo, febrero de 2007.
Thomas Hine: ¡Me lo llevo!, Lumen, Barcelona, 2003.
wvw.consumehastamorir.org

jueves, 20 de noviembre de 2008

Filosofía contra la neurosis

Lo que es, es.
La realidad no es como a mí me convendría que fuera.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad exterior a mí es como es.
Yo soy quien soy.
Yo no soy quien quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi padres querían que fuese.
Ni siquiera soy el que fui.
Yo soy quien soy.
Tú eres quien eres.
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.

IMC

Mientras más de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo, 1.600 millones padecen sobrepeso (400 millones de ellos, obesidad). Much@s de quienes pesan algo más de la cuenta ni siquiera son conscientes del problema. Si te intriga saber si te sobran algunos gramos, existe un medio simple y eficaz: el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo tu peso en quilogramos por tu altura en metros al cuadrado. Por ejemplo, este es el cálculo para una persona de 70 kg y 1,74 m: 70 entre 3,02 =23,1. 23,1 es un índice normal si atendemos a los valores de la tabla que hay que consultar tras realizar el cálculo:
<18, 5 = delgadez excesiva.
18, 5 - 24,9 = peso normal.
25 - 26,9 = sobrepeso de grado I.
27 - 29,9 = sobrepeso de grado II (preobesidad).
30 - 34,9 = obesidad de tipo I.
35 - 39,9 = obesidad de tipo II.
40 - 49,9 = obesidad de tipo III (mórbida).
>50 = obesidad de tipo IV (extrema).
¡Salud!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Aprende a meditar

Dicen que la mayoría de quienes llegan a viej@s con buena salud, aparte de una buena constitución genética, comparten ciertos hábitos y rasgos personales: comen poco y sanamente, buscan proyectos interesantes a los que entregarse con entusiasmo, huyen de ocupaciones estresantes, se toman con humor los contratiempos cotidianos, hacen ejercicio moderado a menudo, convierten a sus seres queridos en una prioridad, se rodean de personas que comparten sus valores y saben encontrar un momento de calma al día para meditar.

En particular, está demostrado que la meditación reduce el estrés y beneficia el sistema inmunitario. Para meditar no hace falta hacerse budista, ni yogui, ni místic@, ni encerrarse en una cartuja... Basta con aprender a observar los propios pensamientos y sentimientos sin intentar controlarlos ni liberarse de ellos, al tiempo que se respira pausadamente. Incluso se puede meditar estando activ@. Si mientras trabajas, comes, haces cualquier actividad doméstica o caminas por la calle eres capaz de concentrarte plena y conscientemente en lo que estás haciendo, estarás meditando. Así de sencillo.

(Para saber más: Dan Buettner, The Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People Who’ve Lived the Longest + Eckhart Toller, El poder del ahora + Thich Nhat Hanh, Lograr el milagro de estar atento + entrevista a Ricard Rotllant en El Periódico: clic.)

miércoles, 29 de octubre de 2008

Pídeselo a Al Gore

Si hizo una gran película para denunciar una verdad incómoda, ¿no hará otra más importante para denunciar la más incómoda de las verdades: que cada día mueren de hambre en el mundo 60.000 personas? Con una firma.

sábado, 25 de octubre de 2008

Falsedades sobre la inmigración

Un 18% de la población de Barcelona ha nacido fuera de España. Uno de cada cuatro nacimientos en la ciudad es de padre o madre extranjeros. Somos una sociedad multicultural, por más que haya quien no quiera enterarse. Convivimos (y conviviremos cada vez más) con personas de religiones, culturas, nacionalidades, lenguas y etnias diversas. Lamentablemente, ciertas falsedades ampliamente difundidas no contribuyen en absoluto al entendimiento. Son tan burdas, por suerte, que caen por su propio peso:

—Que la inmigración es un fenómeno masivo y que los inmigrantes nos invaden. / La población migrante del mundo sólo equivale al 2,9% del total de habitantes de la Tierra. La mayoría de quienes se desplazan, lo hacen, además, dentro de las fronteras de sus países, como los campesinos africanos o chinos que se van a vivir a las ciudades.
—Que los inmigrantes se llevan todas las ayudas del Estado. / Los inmigrantes contribuyen al Estado con mucho más de lo que reciben. En 2005, aportaron a las arcas públicas el 6,6% de la recaudación y recibieron el 5,4% del gasto público. En cuanto a la sanidad, por ejemplo, está demostrado que el uso que hacen de ella es un 15% menor que el de los españoles.
—Que se quedan con los trabajos de los autóctonos. / Con los trabajos que los autóctonos no están dispuestos a realizar, mejor dicho, y sin los cuales la economía no podría funcionar. Eso sin contar con que muchos de ellos son emprendedores que montan negocios propios que generan riqueza y nuevos empleos.
—Que muchos son unos delincuentes. / Para quien confunda los términos situación administrativa irregular y delincuencia, desde luego. La realidad es que la inmensa mayoría de los irregulares trabajan, en la economía sumergida, claro está, totalmente indefensos ante posibles abusos de empleadores (españoles) sin escrúpulos. En 2002, con la mitad de inmigrantes, la tasa de criminalidad era 1,5 puntos superior a la de 2006. Según datos de la policía española, el 63,5% de las bandas criminales son mixtas (formadas por españoles y extranjeros).
—Que se niegan a integrarse. / Qué ironías, eso mismo decían de los españoles que emigraron en el pasado a países como Francia o Alemania (cuando España –¡por cierto!– llegó a tener el 12% de su población fuera). En realidad, la mayoría de los inmigrantes se esfuerzan por adaptarse a la lengua y las costumbres de la sociedad de acogida, como es natural, pues aspiran a no convertirse en marginados. En Barcelona, por ejemplo, los nacidos fuera suelen demostrar mucho más interés por aprender el catalán que quienes llegaron de otras partes de España entre 1950 y 1975.
—Que son vecinos sucios y escandalosos. / ¿Hay alguien que no haya tenido alguna vez un vecino español sucio o escandaloso? ¿Será lo nuestro una fobia de espejo? ¿Será tal vez que no soportamos en los demás aquellos rasgos propios que nos disgustan?
—Que... (No acabaríamos nunca...)

(Para saber más sobre este tema, no dejes de visitar este sitio web: clic)

jueves, 16 de octubre de 2008

El post más corto

Contra la pena de muerte. Sobran mis palabras, falta tu firma: clic.

jueves, 9 de octubre de 2008

50.000 millones de dólares

Esta es la cantidad que la ONU necesita anualmente para luchar con garantías de éxito contra la pobreza. Dólares que no está recibiendo, al tiempo que en los Estados Unidos, una de las naciones de las que cabría esperar una mayor aportación, se acaba de aprobar una partida de 700.000 millones de dólares (50.000 x 14) para sanear el sistema financiero. Mientras, en muchos lugares del mundo no hay qué comer, ni agua potable, ni escuelas que merezcan tal nombre, ni servicios sanitarios decentes.

Establecidos en 2000 por la ONU, los Objetivos de Desarrollo del Milenio pretenden erradicar en 2015 la pobreza extrema y el hambre, lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, combatir el SIDA, fomentar una asociación mundial para el desarrollo, mejorar la salud materna y garantizar el desarrollo sostenible. Vista la actitud de los gobiernos del “Primer Mundo”, está claro que estos objetivos no se van a poder alcanzar. A menos, tal vez, que l@s ciudadan@s nos movilicemos. Los “ricos” somos 1.000 millones, entre ell@s tú y yo. Tocamos, pues, a 50 dólares al año, o sea, a menos de un dólar por semana. Fácil. Contad con nosotr@s (Bea, Cami, Carolina, Chus, Claudia, Delia, Diana, Dori, Elena, Elisabeth, Eva, Fina, Gema, Judith, Marga, Marta, Mercedes, Mònica, Nadia, Omaira, Ruth, Sus, Tammy, Yndira, Alberto, Albert, Alex, Berna, Darío, David, Ernesto, Froi, Gerard, Jaime, Joanqui, Jordi, Josep, Julio, Llorenç, Miguel Ángel, Oriol, Pedro, Salva, Sergio, Sergi, Toni, Roger, Xabi y Xavi): clic.

martes, 7 de octubre de 2008

Trabajar en pijama

Gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación al mundo laboral, cada vez son más los trabajadores que desarrollan su jornada parcial o totalmente desde casa. En España son un 8% de la población activa, si bien en los países del norte de Europa constituyen ya el 25%. Muchos periodistas, correctores, traductores, editores, dibujantes, diseñadores gráficos, programadores, publicistas, artesan@s, etc. han descubierto las ventajas de ponerse al tajo en los momentos del día en que rinden más y de paso poder conciliar las obligaciones del trabajo con las necesidades personales. A parte de ser más práctico, este estilo de vida es mucho más barato para el bolsillo (no hay que invertir en vestuario, combustible, transporte público o comidas fuera). Y por si fuera poco, los millones de desplazamientos que se evitan permiten ahorrar la emisión de cantidades ingentes de dióxido de carbono.

(Si quieres saber más sobre este tema, haz clicreclic y requeteclic.)

sábado, 20 de septiembre de 2008

Verle las orejas al lobo

Publica hoy El Periódico que el chef catalán Joan Borràs, del Hostal Sant Salvador (la Vall de Bianya, Girona), renuncia a la estrella Michelin que le concedieron en 2006. Tras superar una operación a vida o muerte en febrero, este buen señor ha decidido que en adelante trabajará a fuego lento y se tomará la vida con mucha más calma. Que el estrés de mantener tan pesada distinción lo aguante otro. “Es un planteamiento de vida nuevo. Le vi las orejas al lobo, tengo 41 años y quiero disfrutar de mi hijo” –afirma sabiamente.
¡Bravo! ¡Me alegro por ti, Joan! ¡Seas bienvenido al club de la felicidad sencilla!
(“Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado.” [...] “El sabio empleo del tiempo libre es un producto de la civilización y de la educación. Sin una cantidad considerable de tiempo libre, un hombre se verá privado de muchas de las mejores cosas. Y ya no hay razón alguna para que el grueso de la gente haya de sufrir tal privación; solamente un necio ascetismo, generalmente vicario, nos lleva a seguir insistiendo en trabajar en cantidades excesivas, ahora que ya no es necesario.” [...] “El buen carácter es, de todas las cualidades morales, la que más necesita el mundo, y el buen carácter es la consecuencia de la tranquilidad y la seguridad, no de una vida de ardua lucha.” Bertrand Russell, Elogio de la ociosidad)

lunes, 15 de septiembre de 2008

Mitos de película

Que una creencia sea compartida por la mayoría de la población no garantiza que sea cierta. No obstante, en Occidente, en parte por influencia de cierto tipo de cine y de literatura, quien más quien menos da por bueno alguno de los mitos románticos que a continuación vamos a describir (no sin antes advertir –¡¡¡atención!!!– que existe la posibilidad de herir sensibilidades):

–El mito de la media naranja: escogemos a la pareja que de algún modo teníamos predestinada, lo cual garantiza realizar la mejor elección posible.
–El mito de la exclusividad: el amor romántico-pasional sólo puede sentirse por una persona al mismo tiempo.
–El mito de la convivencia o del matrimonio: el amor romántico debe conducir a una unión estable de la pareja.
–El mito de la omnipotencia: “el amor lo puede todo”, la unión amorosa otorga una fuerza especial que permite superar todos los obstáculos imaginables.
–El mito de la pasión eterna: el amor pasional de los primeros meses puede (y debe) perdurar tras miles de días (y noches) de convivencia.
–El mito de la fidelidad: todos los deseos pasionales (románticos y eróticos) deben satisfacerse con una única persona.
–El mito del libre albedrío: nuestros sentimientos amorosos son tan íntimos que no están influidos de forma decisiva por factores sociales, culturales o biológicos ajenos a nuestra voluntad y a nuestra consciencia.
–El mito de la equivalencia: los conceptos de amor y enamoramiento son equivalentes, de modo que si un@ deja de estar apasionadamente prendad@ de su pareja es que ya no la ama.
–El mito del emparejamiento: estar en pareja es algo natural y universal, por lo que en todas las épocas y culturas el ser humano ha tendido a vivir en uniones de dos personas.
–El mito de los celos: los celos son un indicador de amor “verdadero”.

Dicho lo cual, invitados estáis a vivir intensamente el amor en brazos de alguna hermosa naranja, rica, jugosa y bien entera (y no privada de ni un solo gajo, y menos aún de una mitad). Eso sí, con la mente despejada y los pies firmemente asentados en la tierra, sin dejaros arrastrar por creencias erróneas, tratando de evitar sufrimientos innecesarios. ¡Amad sanamente y cuanto podáis, que la vida pasa y nosotr@s con ella!

(Para saber más: Carlos Yela García, El amor desde la psicología social, Ediciones Pirámide; Antonio Galindo, Las mentiras del sexo, Kairós + artículo "Amores revueltos" de La Vanguardia)

lunes, 1 de septiembre de 2008

Born to be alive

“El miedo irracional a la muerte es consecuencia del fracaso ante la vida, es la expresión de nuestra conciencia culpable de haber malgastado nuestra vida y de haber echado a perder la oportunidad de hacer un uso productivo de nuestras capacidades. Morir es una cosa hiriente y amarga, pero la idea de tener que morir sin haber vivido no la podemos soportar. En relación también con el miedo irracional de la muerte está el temor de envejecer que obsesiona a un número cada vez mayor de personas de nuestra civilización. [...]

Podemos observar personas [...] que están obsesionadas por el miedo a la vejez cuando todavía son muy jóvenes; están convencidas de que el debilitamiento de la fuerza física va ligado al de su personalidad total, de sus poderes emocionales e intelectuales. [...] Pero numerosos ejemplos nos muestran que la persona que vive productivamente antes de envejecer no decae, al contrario: las cualidades mentales y emocionales que ha ido fomentando en el proceso de su vida productiva continúan creciendo, pese a que desaparezca el vigor físico.

No obstante, la persona improductiva sí que decae realmente en toda su personalidad cuando desaparece su vigor físico, que fue el origen principal de sus actividades. La decadencia de la personalidad en la vejez es un síntoma: es la prueba de no haber podido vivir productivamente. El miedo a hacernos viejos es la expresión –inconsciente a menudo– de una vida improductiva; es una reacción de nuestra conciencia a la mutilación de nuestro ser.”

Erich Fromm, Por una ética humanística.

La incoherencia entre qué eres en realidad y cómo vives de hecho genera frustración vital, ansiedad, pánico a morir sin haber logrado convertirte en aquello que estabas llamad@ a ser... El gran Fromm nos lo advierte claramente. Resulta inquietante pararse a reflexionar sobre ello. Pero también higiénico. “¡Atrévete a saber!”, proclamaba Kant. Si piensas que algún aspecto de tu vida puede cambiar a mejor, allá va una breve guía, tomada de la Gestalt, sobre las cinco grandes dimensiones del ser humano; quizá te sirva para detectar qué territorios de tu paisaje existencial están todavía por explorar:

a) La dimensión física: el cuerpo, los sentidos, la motricidad, la sexualidad física...
b) La dimensión afectiva: los sentimientos, la autoestima, la amistad, el cuidado del otro...
c) La dimensión racional: la actividad de ambos hemisferios cerebrales (las ideas y el imaginario creador).
d) La dimensión social: el entorno humano, las actividades en grupo, la vida cultural...
e) La dimensión espiritual: la relación con el silencio y la soledad, el sentido de la vida, el lugar en el entorno cósmico y el ecosistema global...

¡Ánimos y suerte!

viernes, 1 de agosto de 2008

Elogio de la suavidad

El sol y el viento del norte, para medir su fuerza, apostaron a ver quién era capaz de quitar las vestiduras al primero que pasara. Enseguida se presentó un caminante. El viento sopló con todas sus fuerzas, pero cuanto más ímpetu ponía, más se apretaba la ropa el hombre; además, al sentir frío, contrariado, se echó por encima su abrigo. El sol no se esforzó demasiado, se limitó a lucir gentilmente, y el viajero no tardó en destaparse, mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción.

Esopo: Fábula del viento y el sol (Citada por Dale Carnegie en Cómo ganar amigos e influir en las personas)

miércoles, 30 de julio de 2008

Citas para pensar (I)

-“All you need is love.” (The Beatles)

-“Muchas personas no llegan nunca a darse cuenta de que todos los que estamos aquí un día moriremos. Pero quien llega a ser consciente de esta verdad, resuelve sus conflictos de forma pacífica.” (Buda)

-“Las personas más ricas son aquellas que pueden renunciar a la mayoría de las cosas.” (Rabindranath Tagore)

-“Nuestra contribución al progreso del mundo consiste en poner orden en nuestra casa.” (Gandhi)

-“Cuán numerosas son las cosas que no necesito.” (Sócrates, de paso por el mercado de Atenas)

-“Envíame un tarrito de queso, para que pueda darme un festín de lujo cuando quiera.” (Epicuro, en una carta a un amigo)

-“La característica de la civilización moderna es la multiplicación indefinida de las necesidades humanas. La naturaleza puede satisfacer las necesidades de todos, pero nunca los deseos de unos cuantos.” (Gandhi)

-“Muchas personas usan el dinero que no tienen para comprar cosas que no necesitan, y con ello impresionar a gente que no las aprecia.” (Walter Slezak)

-“De los bienes que la sabiduría procura para la felicidad de la vida entera, el mayor con mucho es la adquisición de la amistad.” (Epicuro)

-“También se llora en un Rolls-Royce, tal vez incluso más que en un autobús.” (Françoise Sagan)

-“La simplicidad es el resultado de la madurez.” (Friedrich von Schiller)

-“Todas las desgracias se centran en el egoismo.” (Gandhi)

-“Tener riqueza es mucho, la alegría vale aún más, pero la salud lo es todo.” (proverbio oriental)

-“¡Soy el más desdichado de los hombres!” (un sabio oriental que se alimentaba de raíces, antes de girarse para comprobar que otro sabio todavía más pobre recogía tras él los restos)

-“Un hombre de éxito lo tiene todo, menos tiempo.” (proverbio chino)

-“Debemos distinguir claramente entre el interés propio de nuestro ego y nuestro interés fundamental; todo nuestro sufrimiento proviene de confundir el uno con el otro.” (Sogyal Rinpoche)

-“No busquéis refugio en el cielo, ni enmedio del océano, ni en el fondo de una cueva de la montaña... Ninguno de estos refugios es seguro, ni es el refugio supremo. Porque ni siquiera cuando lleguéis al refugio os habréis emancipado de todo el sufrimiento.” (Buda)

-“Todas las cosas grandes de este mundo provienen de cosas pequeñas... Un viaje de mil quilómetros comienza en el grano de arena que tienes bajo el pie.” (Lao Tse)

-“Sé tu propio juez y serás verdaderamente feliz.” (Gandhi)

-“Sólo en un estanque en calma se refleja la luz de las estrellas.” (proverbio chino)

-“Un día sin reír es un día perdido.” (Luis Buñuel)

-“La libertad no es para los pusilánimes.” (Gandhi)

-“Los grandes espíritus siempre han encontrado una oposición violenta por parte de mentes mediocres, que no pueden entender que alguien utilice la inteligencia con honestidad y valentía en vez de someterse espontáneamente a los prejuicios heredados.” (Albert Einstein)

-“Una buena parte de los males de la vida surgen de la incapacidad de la gente de sentarse en silencio en una habitación.” (Blaise Pascal)

-“Señor, dame serenidad para aceptar lo inevitable, valor para cambiar lo que tiene remedio y sabiduría para apreciar la diferencia.” (Francisco de Asís)

-“Haz como Colón con todos los nuevos continentes y los nuevos mundos que tienes en tu interior, abriendo nuevos canales, no de comercio, sino de pensamiento.” (Henry David Thoreau)

-“Soy humano y nada de lo humano me es ajeno.” (Terencio)

-“No sientas envidia de la felicidad de quienes viven en el paraíso de los necios, ya que solamente un necio puede pensar que eso es la felicidad.” (Bertrand Russell)

-“¡Sé quien puedes llegar a ser!” (Píndaro)

-“Cuando te conquistes a ti mismo, serás inexpugnable.” (Sun Tzu)

-“Cuando tengas hambre, come; cuando tengas sueño, duerme.” (El Zen según Po-chang)

-“Quienes tienen dominio sobre la palabra adecuada no ofenden a nadie. Y no obstante, dicen la verdad. Sus palabras son claras pero nunca violentas... Nunca se dejan humillar, y nunca humillan a nadie.” (Buda)

-“El único planeta verdaderamente extraño es la Tierra.” (J. G. Ballard)

-“Un amigo vale más que cien camellos, un camello vale más que toda una vida.” (proverbio bereber)

-“La risa es como los parabrisas. Nos permite avanzar, aunque no detenga la lluvia.” (Gérard Jugnot)

miércoles, 9 de julio de 2008

Asertividad

Según la definición elaborada en los años setenta por Robert Alberti y Michael Emmons, la asertividad es la conducta que permite a una persona actuar de acuerdo con sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos sinceros o ejercer los derechos personales sin negar los derechos de los otros.

La asertividad es una de las claves permite a quien la usa vivir mejor consigo mismo y con los demás. A menudo desarrollarla cuesta un gran esfuerzo, pero si eres capaz de introducir poco a poco en tu vida estas siete leyes fundamentales, lograrás relacionarte constructivamente con tu entorno:

1. Puedes hacerte respetar por los demás.
2. Reclama aquello que consideres tus derechos.
3. Es imposible que todo el mundo te quiera.
4. Piensa en ti positivamente.
5. No te deprimas, ¡actúa!
6. No te escondas de los demás.
7. No importa que salga mal si lo has intentado.

¡Salud y asertividad!

martes, 1 de julio de 2008

Las “bombillas” del futuro

El ayuntamiento de Barcelona anuncia que en 2015 todos los semáforos de la ciudad funcionarán con diodos emisores de luz (conocidos por las siglas inglesas LED). Los LED gastan mucha menos electricidad y duran mucho más que las bombillas a las que estamos habituad@s (incluidas las de bajo consumo). Por si esto fuera poco, su luz es más intensa.

La época de la energía barata es ya historia y el precio de la electricidad no dejará de subir en los próximos años. Ante este panorama, incorporar cuanto antes los LED también al entorno doméstico resulta una decisión de sentido común. Sobre todo desde que la empresa barcelonesa OEP Electrics, inspirándose en los principios de la economía del bien común, ha empezado a fabricar bombillas LED capaces de durar 80 años.

(Si quieres saber más sobre las características y las ventajas de los LED, haz clic.)

martes, 10 de junio de 2008

Camina, ve en bici, sube escaleras

¡Y olvídate del gimnasio!

Caminando despacio durante 30 minutos, se gastan 150 calorías.
Caminando rápido durante ese mismo tiempo, 200 calorías.
Corriendo, 325.
Haciendo aeróbic, 180.
Nadando, 250.
Yendo en bicicleta, 200.
Bailando, 150.
Realizando tareas domésticas, 120.
Subiendo escaleras, 400, y bajándolas, 210.

Sorprenden, los datos, ¿no es cierto?

(La vida sedentaria favorece el riesgo de padecer problemas de corazón, hipertensión arterial, obesidad, colesterol malo, diabetes tipo II, ciertos tumores, estreñimiento, varices, envejecimiento de la piel, pérdida de masa muscular y ósea, tabaquismo, ansiedad, depresión... Subir escaleras durante cinco minutos al día equilave a quemar 4,5 kg de grasa corporal al año.)

domingo, 8 de junio de 2008

Salud, ¿dinero? y amor

Los países nórdicos, que se encuentran entre los más ricos del mundo, son también aquellos que presentan los mayores índices de ansiedad y depresión, y las tasas más elevadas de suicidios. En cambio, otras sociedades infinitamente más “pobres” gozan de envidiables niveles de salud mental. Cada vez son más las voces advierten que el desarrollo de los valores humanos, y no el crecimiento de la renta per cápita, constituye la mejor protección contra los transtornos de la psique.

Si contribuyes a mejorar tu ambiente laboral, estableces relaciones de pareja sanas, aprendes a gestionar correctamente tus emociones negativas, creas una buena red de amig@s, te desprendes de compañías psicológicamente tóxicas y desarrollas tu parte espiritual, por poner sólo algunos ejemplos, verás aumentar tu paz interior, tu buen humor y tu alegría de vivir. Y si mientras tanto tu nómina sube menos de lo previsto, pues qué le vamos a hacer...

(Para saber más: Xavier Guix, Si no lo creo, no lo veo, Granica.)

domingo, 1 de junio de 2008

La pobreza de los papalagi

“Permitidme explicaros, queridos hermanos de las diversas islas, qué es una cosa. Un coco es una cosa; un matamoscas, un taparrabos, el anillo del dedo, el recipiente para la comida, todo esto son cosas. Pero hay dos clases de cosas: hay cosas hechas por el Gran Espíritu sin que lo veamos, y que nosotros, los hijos de la Tierra, no tenemos dificultad de obtener, como el coco o la banana; y cosas hechas por la gente a base de mucho trabajo y privación, como anillos para los dedos, matamoscas o recipientes para la comida. Pues bien, los papalagi [los hombres blancos] piensan que tenemos necesidad de las cosas hechas por sus manos, porque ciertamente no piensan en las cosas de que el Gran Espíritu nos provee. [...]

Es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas, pues demuestra la falta de las cosas del Gran Espíritu. Los papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir de ninguna manera, y cada vez inventan más. Cuando han hecho un objeto con el caparazón de una tortuga para arreglarse el cabello, crean una funda para esta herramienta, y para la funda hacen una caja, y para la caja, otra más grande. Pero, al tener tantas cosas, no pueden disfrutar de ninguna de ellas.

Los que tienen pocas cosas se denominan a sí mismos pobres o infelices. [...] Cuantas más cosas necesitas, mejor europeo eres. Es por ello que las manos de los papalagi no reposan nunca, siempre están haciendo algo.” Clic.

Discurso de Tuiavii de Tiavea, caudillo de una pequeña isla de Samoa, a principios de la década de 1920, tras haber visitado Europa

martes, 27 de mayo de 2008

Los nadies

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.”

Eduardo Galeano: El libro de los abrazos,
Siglo Veintiuno Editores, México-España, 1997. ¡Clic!

viernes, 16 de mayo de 2008

¡Ya somos 130.000!

Según datos oficiales, la polución del tráfico causa 225.000 muertes al año en la Unión Europea. De estas, 16.000 corresponden a España y, entre 3.000 y 4.000, a Cataluña. Los usuarios del ferrocarril, el metro y el tranvía, quienes circulan en coches eléctricos y, por encima de todos, quienes se desplazan en bici o a pie, no contribuyen a contaminar el aire que respiramos.

Por eso es una gran noticia que el Bicing de Barcelona haya arrancado con tanto éxito: más de 130.000 abonados en un año, seis millones de usos del servicio y 18 millones de kilómetros recorridos. Ahora sólo cabe esperar que el servicio siga creciendo con nuevas estaciones, más bicis y más carriles bici. Que no se fomente más el uso del coche privado, que una parte de la calzada sea “liberada” para los ciclistas y que los peatones puedan recuperar las aceras. Nuestra salud lo agradecerá.

(Para saber más sobre el mundo de la bici: BACC y Con Bici.)

martes, 22 de abril de 2008

Yogures con un sabor especial

Pocos podían imaginar allá por 1984, cuando echó a andar cerca de Olot (La Garrotxa), que la cooperativa La Fageda, surgida para dar empleo a personas con discapacidades mentales, llegaría tan lejos. Pero cuando se posee entusiasmo siempre se encuentra el camino y hoy los productos lácteos que con tanto esmero elaboran los cooperativistas llegan ya a 1.200 tiendas de toda Cataluña. Treinta millones de yogures artesanos salen cada año de las manos de tan sólo 225 empleados. Se dice pronto. Y, poco a poco, el proyecto sigue creciendo de la mano del psicólogo Cristóbal Colón, un pionero hasta en el nombre.

La periodista Dolors González nos ofrece ahora en su libro La Fageda. Història d’una bogeria (La Magrana) el testimonio de esa familia tan especial formada por los trabajadores de la cooperativa y los educadores que les acompañan. Sin duda, una de esas historias de superación humana que da qué pensar. Tal vez no sea uno de los libros más vendidos este Sant Jordi, pero, bien mirado, eso es lo de menos.

jueves, 3 de abril de 2008

Oro negro

El café es la segunda mercancía que más dinero mueve en el mercado internacional, después del petróleo. En Etiopía producen uno de los mejores cafés del mundo. Luego los productores etíopes de café son ricos. Lógico, ¿verdad? Tristemente falso, en realidad. En Etiopía, los agricultores van descalzos y mal vestidos, a menudo no pueden enviar a sus hijos a la escuela y ni siquiera el hambre les resulta extraña. ¿Dónde va a parar, entonces, la riqueza que producen? Como no, a grandes multinacionales como Nestlé, Kraft, Starbucks, Sara Lee... De cada 100 céntimos que te gastas en café, 3 (con suerte) son para los productores, 7 para tostaderos, tiendas y cafeterías, y ¡¡¡¡90!!!! para los intermediarios.

Y tú te preguntarás, ¿qué puedo hacer yo contra esta injusticia? Pasarte al café de comercio justo, ante todo, y, por qué no, sugerir a tu cafetería que lo incluyan en la carta. Eso se llama activismo. Seas bienvenid@ al club.

(Para saber más, no te pierdas el documental Oro negro, de los hermanos Nick y Marc Francis –2006–: clic. Ah, y aprovecho la oportunidad para mandar un saludo a Georges Clooney, por si me lee, como espero con ilusión. What else!)

martes, 1 de abril de 2008

Elogio de la carcajada

“Si no tuviese sentido del humor, haría tiempo que me habría suicidado”. Palabra de Gandhi. ¿Quién se atreve a contradecirle? No seré yo, desde luego. Ni, con toda seguridad, l@s psicólog@s, neurólog@s y risoterapeutas que han demostrado que la risa activa en el cerebro la producción de oxitocina, esa molécula prodigiosa que nos hace sentir bien y nos protege de las enfermedades cardiovasculares, la ansiedad, el estrés y la depresión.

Así que ya sabes, cultiva tu sentido del humor, sonríe ante los contratiempos cotidianos, busca el lado positivo y cómico de la vida, pon tu inteligencia por encima de tu ego y ríete de ti mism@, explica a todo el mundo el último chiste... Además de sentirte mejor, tendrás más amig@s, ayudarás a mejorar tu entorno laboral y, si posees un negocio, hasta ganarás clientes, no lo dudes. La risa libera, genera relaciones sanas y constructivas, fomenta la creatividad, desintoxica el ambiente, tiende puentes entre la gente...

Ahí queda eso. Y de regalo, un koan de los que hacen pensar: “Maestro, estoy muy desanimado, ¿qué puedo hacer?... Animar a los demás”. ¡Feliz día!

(Para saber más: Albert Figueras: Pequeñas grandes cosas. Tus placebos personales, Plataforma.)

sábado, 8 de marzo de 2008

Adelante y buen provecho

Si al empujar la puerta del restaurante donde comes al mediodía te encuentras con este sonriente tomate, es señal de que el establecimiento cumple el siguiente decálogo en su menú:

1. Uno de cada tres primeros es a base de verduras, hortalizas o legumbres.
2. Como segundo, siempre hay la opción de escoger pescado.
3. En los segundos la guarnición puede ser de verdura o legumbres.
4. Se ofrecen platos sin grasa, cocinados al vapor o a la plancha.
5. Uno de cada tres postres es fruta fresca, zumo o frutos secos.
6. Se puede escoger medio menú: un plato y postre.
7. Se puede optar por pan integral en vez de blanco.
8. No hay salero en la mesa.
9. En los aderezos se usa aceite de oliva virgen.
10. Se ofrece una botella de agua en cada mesa. Las bebidas alcohólicas hay que pedirlas y se sirven por copas.

Con esta iniciativa, el Ministerio de Sanidad se propone promover una dieta más saludable entre quienes comen a diario fuera de casa. Por si no te convence la idea, allí va un simple dato: si todo el mundo tomara cada día cinco raciones de fruta o verdura, desaparecerían de la faz de la Tierra la mitad de todos los casos de cáncer que se diagnostican cada año. Pues eso, buen provecho.

domingo, 2 de marzo de 2008

S.O.S. desde la urbanización

“Vivir en el campo, lejos de los ruidos, la contaminación y el estrés de la gran ciudad tiene sus ventajas. Eso nos repetíamos mi esposa y yo cuando firmamos el contrato de compra de nuestra casita, en una ¡fantástica! urbanización de la periferia. Calidad de vida, ese era el concepto, ya lo decía el señor don constructor, tan convencido él.

Lástima que uno no se dé cuenta de cómo suena la música hasta que ya está en la fiesta. Hoy puedo decir que tengo callos en las manos de tanto agarrar el volante. Para ir al trabajo, coche; la compra, en coche; al colegio de los niños, en coche; al médico, en coche; salir a divertirse, o en coche o bien en coche...

Y esto es lo de menos. ¡Qué acogedor era mi barrio! ¡Y qué cerca de casa estaba todo! Las tieeendas, los baaares, el centro cííívico, el paaarque, el ambulatooorio, la farmaaacia... ¿Y la vida en la calle? Los veciiinos, los amiiigos, los conociiidos, los saludaaados... ¡¡¡Hasta los enemigos!!! Por echar, echo de menos hasta a mis enemigos...

Vamos, que el señor constructorcito nos vendió una motito que no funcionita. Ya estamos buscandito un incautito que nos la comprite para regresar al barriito. Y ya lo dejito, que esta situacioncita me está alterandito...”

(Las ciudades compactas mediterráneas, donde es posible la vida social y en las que todo está a mano, ofrecen a sus habitantes una gran calidad de vida, pues no en vano han sido concebidas para las personas. Las ciudades extensas de estilo norteamericano, donde hasta para comprar el diario hay que coger el coche, no, por más que posean un pedazo de jardín. Que no te vendan lo contrario: clic.)

lunes, 11 de febrero de 2008

Como Dubai, dos no hay

La ciudad de Dubai es un lugar inigualable. Uno puede esquiar en medio del desierto, en una fantástica pista cubierta de nieve artificial, alojarse en el hotel más lujoso del mundo, subirse al rascacielos más alto del planeta o darse un paseo en barca por alguna de las urbanizaciones que se han construido sobre islas artificiales, a modo de nuevas Venecias del Golfo.

La realidad, como suele pasar, no es tan agradable como la pintan los folletos turísticos. Semejante “desarrollo” (financiado en parte con dinero blanqueado) se ha conseguido a costa de un consumo descomunal de energía y materiales de construcción, a costa de remover millones de toneladas de arena del fondo del mar y a costa de hacer sudar sangre a miles de trabajadores importados a precio de saldo de países como Paquistán. Además, como el transporte público es insuficiente, los dubaitíes se pasan media vida atrapados en embotellamientos.

En fin, Dubai, en muchos aspectos, bien merecería el Premio a la Ciudad Infernal. De algún modo, las propias autoridades de los Emiratos Árabes Unidos han reconocido este fracaso al encargar al arquitecto Norman Foster el diseño de una ciudad muy distinta, Masdar, que dará cobijo a 50.000 personas, a finales de 2009, en una zona desértica del centro del país.

Masdar (en árabe, ‘la fuente’) será una ciudad totalmente sostenible, abastecida únicamente con energías renovables (eólica y fotovoltaica), que no emitirá ni un gramo de dióxido de carbono a la atmósfera. No habrá coches, y sus habitantes se desplazarán gracias a un metro ligero con paradas distribuidas por toda la ciudad. Las calles, estrechas y sombreadas, se beneficiarán de un ingenioso sistema de torres de ventilación capaz de crear un microclima agradable.

¡Fantástico! ¡Ya están tardando en construirla!

sábado, 9 de febrero de 2008

Al-Ándalus como modelo

Cuando los árabes, gentes habituadas a las penurias del desierto, llegaron a la península Ibérica a principios del siglo octavo de nuestra era, quedaron fascinados por cómo abundaba el agua en aquella tierra recién descubierta. Dispuestos a no dejar escapar ni una gota, enseguida desarrollaron ingeniosas obras de captación, almacenamiento y distribución del agua. Pronto las huertas y los jardines de Al-Ándalus adquirieron fama en todo el mundo árabe por su feracidad y su hermosura. En la Alhambra de Granada, el protagonismo del agua alcanzó el paroxismo. Además de convertir la colina sobre la que se asienta el palacio, antaño reseca, en un vergel (representación del paraíso islámico en la tierra), el agua realza la belleza de la arquitectura a través del reflejo en los estanques y regala al visitante el suave rumor de las fuentes.

Cuando el cambio climático amenaza con africanizar nuestros veranos y desertizar buena parte nuestro territorio, se impone recuperar el respeto por el agua que demostraron nuestros sabios antepasados andalusíes. Pese a que hoy por hoy nos la venden bien barata, conviene no olvidar que cada gota de agua es una pepita de oro. Una de las primeras entradas de este blog ofrece algunos consejos para ahorrar agua. Construir un aljibe en el jardín de casa para almacenar la que nos cae gratis del cielo puede ser otra excelente idea: clic.

viernes, 1 de febrero de 2008

Higiene mental

“Sábado sabadete, camisa limpia...” Atrás ha quedado, por suerte, el tiempo en que sólo unos pocos privilegiados podían asearse y disponer de ropa limpia a diario, mientras los demás se tenían que conformar con acudir a unos baños públicos un día a la semana. Gracias a la lavadora y a las viviendas con cuarto de baño, en cuestión de higiene corporal hemos hecho progresos enormes. En materia de higiene global, no obstante, vista la cantidad de porquería que generamos cada día o la pésima calidad del aire que respiramos, andamos de mal en peor. Pero es quizá en lo tocante a la higiene mental donde más camino nos queda por recorrer.

Quien más quien menos alberga en su mente ideas irracionales capaces de complicar la existencia al más pintado. Los pensamientos automáticos, que surgen espontáneamente en momentos de ansiedad, son algunas de estas ideas. La psicología, que ha descrito y clasificado los pensamientos automáticos, nos echa un cable para que podamos identificarlos y contrarrestarlos con otros más racionales:

Pensamientos todo/nada: valoramos nuestras cualidades según categorías absolutas (blanco/negro). Todo lo que no es perfecto, nos parece un fracaso. (Ejemplo: Todo lo que intento me sale mal. / Ejemplo de cómo contrarrestarlo: A veces las cosas me salen mal, pero casi siempre me las apaño bien.)
Generalizaciones excesivas: tendemos a pensar que un acontecimiento negativo que nos ha sucedido se repetirá una y otra vez. (Nunca aprobaré esta asignatura. / Calma, es cuestión de estudiar y perseverar.)
Filtros mentales: ante una situación determinada, nos fijamos en un aspecto negativo y nos olvidamos de todos los positivos. (Mira qué asco de cocina, cuánta suciedad, ¡esta casa es un desastre! / Uf, menos mal que los baños están relucientes, el parqué encerado y las cortinas recién lavadas.)
Conclusiones apresuradas: tendemos a llegar a conclusiones negativas sin que haya datos objetivos que las justifiquen. (Para qué ir a la fiesta si lo voy a pasar mal. / No tengo muchas ganas, pero voy a ir a la fiesta, a lo mejor conozco a alguien interesante.)
Magnificaciones/minimizaciones: exageramos nuestros fracasos haciendo que parezcan imperdonables y tendemos a restar importancia a nuestros éxitos. (¡Soy el más patoso del mundo aparcando! No valgo para conducir. / Es cierto que no aparco bien, pero no he tenido jamás un accidente.)
Razonamientos emocionales: interpretamos nuestros estados de ánimo como si se tratase de verdades absolutas. (¡Soy un desdichado! / Hoy me siento desdichado. ¡Qué le vamos a hacer, mañana será otro día!)
Enunciados de obligación: intentamos obligarnos a hacer cosas y, si no cumplimos, nos sentimos culpables y fracasados. (Debería hacer un pastel para el fin de semana. / Intentaré hacer un pastel para este fin de semana. Si no, pues para el siguiente.)
Etiquetaciones: construimos el concepto que tenemos de nosotros mismos a partir de nuestros errores y defectos. (He suspendido el examen, lo cual demuestra que soy un inepto integral. / Vaya contratiempo haber suspendido este examen. A ver qué tal me va el próximo.)
Personalizaciones: nos hacemos responsables de lo que hacen los otros, como si todo fuera culpa nuestra. (Se nota que está enfadado. Seguro que se ha irritado por algo que le he dicho. / Creo que le ha pasado algo. Voy a preguntarle qué le ocurre.)

(Para saber más: Albert Ellis, Usted puede ser feliz + Walter Riso, Pensar bien, sentirse bien + Daniel Goleman, Inteligencia emocional + Raimon Gaja Jaumeandreu, Bienestar, autoestima y felicidad. Una guía para alcanzar la estabilidad psíquica y la madurez personal.)

viernes, 18 de enero de 2008

No con mi dinero

“Perplejo y con las piernas temblando (¡y suerte que me ha pillado sentado!). Así me he quedado yo al comprobar, mientras curioseaba en la web de la campaña BBVA sin armas, que también mi caja de ahorros invierte en la industria armamentista. ¡Ay, qué lastimita! ¡Ay, qué triste destino para mis ahorros, ganados tan honradamente! Y luego me vendrán con la monserga esa de la obra social... ¡Ay, reay, requeteay y cien millones de veces ay! No hay suficientes ayes en el universo para todas mis ganas de ayear. ¡Ayayay!

Pues no, ¡no me da la gana! Que no, ¡que con mi capital no se jode a nadie! ¡Qué narices, la “rentabilidad” me la paso yo por el arco del triunfo! Yo quiero una banca que ayude a la gente. El dinero es para montar empresas, para levantar centrales eólicas, para reforestar el Amazonas..., ¡qué sé yo!, pero ¡¿para fabricar armas!? ¡Vamos, hombre! ¡Hombre, vamos!

Y me voy, que tengo que pasarme por cierta oficina a decirle ciertas palabras a cierto director. ¡La libreta!, ¡¿dónde he puesto la libretaaaa?! ¡Pero si la tenía en la mano hace un momento! ¡Ayayayyyyyy!”

(Para saber más sobre bancos que basan sus inversiones en criterios éticos, visita los sitios web de Triodos Bank, Grameen Bank, Charity Bank, Fets, Oikocredit, Coop57, Fiare y Acció Solidària contra l'Atur.)

domingo, 13 de enero de 2008

Sostiene Carlo Petrini,

el fundador del movimiento Slow Food, que la comida rápida es una basura, y lo repite hasta que se le seca la boca. Que nadie nos advierte sobre los efectos nocivos de los aditivos químicos en que flotan los alimentos enlatados, y se indigna. Que la agricultura industrial produce vegetales insípidos a costa de acabar con la fertilidad de los suelos, de generar miles de toneladas de dióxido de carbono y de esclavizar a los productores, y se enerva. Que un buen restaurante es aquel que cocina productos ecológicos y libres de transgénicos, y clama contra quienes se dejan deslumbrar por las estrellas Michelin. Que los pequeños agricultores, las tiendas de alimentos de toda la vida e incluso la mayor parte de las especies vegetales comestibles están en peligro de extinción, y se altera. Que muchísima gente considera un lujo ir a una tienda ecológica, pero en cambio no ve inconveniente en usar el móvil compulsivamente, en renovar el armario cada temporada o en dejar que la comida se eche a perder en el frigorífico, y las venas del cuello parecen irle a estallar. Y yo le doy la razón en casi todo, pero sin pestañear siquiera: Slow!!!

(Para saber más: Carl Honoré, Elogio de la lentitud, RBA.)

domingo, 6 de enero de 2008

Rebajas de ropero

Ropa para parar un tren. Eso es lo que hay en los armarios de much@s, particularmente de quienes se han dado en llamar fashion victims. Por si alguien se ha marcado como propósito de año nuevo liberarse de la moda de una vez por todas, ahí van algunas sugerencias para apañarse con tan sólo la ropa necesaria:

-Fija un número máximo de piezas para cada tipo de prenda. Cuando se te estropee una, sustitúyela por otra nueva, no por catorce.
-No te dejes manipular por la moda. Busca lo bueno, cómodo y práctico, no lo que visten quienes salen por la tele (que, por cierto, no suelen pagar las prendas que lucen). Párate a pensar qué opinión te merecen aquell@s que te juzgan por lo que muestras del pellejo para afuera.
-Huye de las marcas. A la postre, la calidad no deja de ser similar, sólo que a precio de oro...
-Rechaza la ropa sospechosamente barata, es probable que haya sido producida por trabajadores explotados del Tercer Mundo (clic).
-No acumules prendas de esas que se utilizan una vez cada varios meses. ¿Te parece que valen la pena semejantes inversiones a fondo perdido?
-Usa los mercados de segunda mano o intercambia ropa con tus allegad@s.
-Si te cansas de un prenda, no la tires, déjala invernar en el armario y reestrénala dentro de un tiempo.
-Si estás triste o aburrid@, no trates de solucionarlo comprando. Busca otras formas más enriquecedoras (y a poder ser en compañía) de pasar el bache.
-Haz un curso de costura y arregla tus prendas, o deja que lo hagan por ti las costureras de proyectos solidarios como Ravaltex (clic).

martes, 1 de enero de 2008

Una sociedad tantálica

Los griegos nunca se pusieron de acuerdo sobre qué hizo Tántalo, quien tantas veces había compartido mesa y manjares con los dioses, para acabar tan mal. Unos opinaban que les robó néctar y ambrosía para dárselo a sus amigos. Otros, que no pudo evitar divulgar los secretos que los dioses revelaron en su presencia. Los más, que se atrevió a poner a prueba la omnisciencia divina haciéndoles probar la carne de su propio hijo, Pélope.
El caso es que el castigo impuesto fue implacable, retorcido, atroz. Condenado a permanecer eternamente en un lago con el agua hasta el cuello y árboles cargados de fruta sobre la cabeza, no podía Tántalo saciar ni la sed ni el hambre porque, cada vez que lo intentaba, el agua era absorbida por la tierra y las ramas, elevadas por un viento repentino.
Se dice que la nuestra es una sociedad tantálica. Sólo hay que echar una ojeada a los anuncios para entenderlo: bellos cuerpos, fiestas fantásticas, vestidos de marca, perfumes exclusivos, coches de lujo, casas de ensueño... Todo tan cerca de nuestros ojos, todo tan lejos de nuestro alcance... ¡Ah!, ¿y qué mal habremos hecho nosotr@s, honrad@s ciudadan@s de a pie, para merecer semejante tortura?