sábado, 11 de agosto de 2007

Viajer@, que no turista

Si eres de l@s que detestan el turismo masificado y valoran relacionarse con la gente de los lugares que visitan, seguro que te interesa Hospitality Club. A través de la web de esta red de viajer@s puedes entrar en contacto con personas del sitio al que tienes pensado ir, para que te orienten sobre qué no perderte, para que te hagan una ruta guiada o incluso para que te ofrezcan un alojamiento gratis. Del mismo modo, tú puedes convertirte en anfitrión de quienes se dejen caer por tu pueblo o ciudad. El grado de compromiso es voluntario, claro está. Nadie te obliga a alojar o atender a nadie, y puedes rechazar todas las peticiones si así lo deseas.

La intención final es contribuir a crear una comunidad global de viajer@s solidari@s, tolerantes con otras culturas, con curiosidad por conocer a fondo lo que visitan, decidid@s a integrarse entre l@s nativ@s de su lugar de vacaciones... ¿No es una gran idea? Más información en esta página web: clic. ¡Buen viaje!

sábado, 4 de agosto de 2007

¿Abanico o batucada?

El consumo doméstico de electricidad en Barcelona no para de aumentar. Si en 1996 consumíamos 1,4 millones de megawatts/hora, en 2006 ya fueron 2,9, pese a que la población de la ciudad apenas ha crecido. El verano acostumbra a ser época de nuevos récords, y todo gracias a los aparatos de aire acondicionado, de los que cada año se instalan unos 100.000 más en Barcelona y su área metropolitana.

Este verano, que para más inri no está siendo de los más calurosos, hemos conseguido colapsar la red entre todos. Hace unos días el sistema reventó y una parte de la ciudad se quedó a oscuras. La gente, indignada, se plantó ante las oficinas de las compañías eléctricas formando espontáneas charangas de cacerolistas. ¡Paciencia!, no será la última vez que nos toque salir de batucada. A no ser, eso sí, que recuperemos la sana costumbre de usar abanicos y ventiladores.

Si no estás dispuesto a renunciar al aire acondicionado, siempre puedes intentar encenderlo a las horas de menor consumo de electricidad. Para saber cuáles son, consulta el gráfico que encontrarás en la página web de Red Eléctrica de España (has de hacer clic en "Demanda en tiempo real"). Ah, y procura mantener la temperatura entre 23 y 25 grados; no sólo ahorrarás electricidad, también tu salud te lo agradecerá.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Hacer el indio

“Las noticias que había dado el siglo XVI sobre la sociedad india de Norteamérica la calificaban de materialmente sencilla pero psicológicamente gratificante: las comunidades eran pequeñas, estaban unidas, eran igualitarias, religiosas, juguetonas y marciales. Desde un punto de vista financiero, los indios estaban sin duda retrasados. Su subsistencia se basaba en la recolección de frutos y en la caza de animales salvajes, vivían en tiendas y apenas tenían posesiones. Cada año usaban las mismas pieles y zapatos. Incluso un jefe podía no poseer más que una lanza y unas pocas vasijas. Con todo, se consideraba que el grado de satisfacción era impresionante en medio de esa sencillez.

Sin embargo, a las pocas décadas de la llegada de los primeros europeos, el sistema de estatus de la sociedad india sufrió una revolución al entrar en contacto con la tecnología y el lujo de la industria europea. Lo importante ya no era la propia sabiduría o la interpretación de la naturaleza, sino la posesión de armamento, joyas y alcohol. Ahora los indios ansiaban tener pendientes de plata, pulseras de cobre y latón, anillos de estaño, colgantes hechos de cristal veneciano, cinceles para hielo, rifles, alcohol, teteras, abalorios, azadas y espejos.

Estos nuevos entusiasmos no surgieron por casualidad. Los tratantes europeos intentaron deliberadamente alimentar los deseos de los indios, para motivarlos a cazar animales cuyas pieles precisaba el mercado del viejo continente. (...)

Entre 1739 y 1759, se calculaba que los dos mil guerreros de la tribu cherokee habían matado a 1,25 millones de ciervos para satisfacer la demanda europea. Durante el mismo periodo, los indios montagnais de la costa norte del río San Lorenzo intercambiaban en Tadoussac entre doce mil y quince mil pieles al año con los mercaderes franceses y británicos. Sin embargo, el aumento de la felicidad no fue parejo al del comercio. Los índices de suicidio y de alcoholismo se incrementaron, las comunidades se fracturaron, había facciones que luchaban entre ellas por hacerse con el botín europeo. Los jefes tribales (...) hicieron llamamientos a los indios para que se libraran de la dependencia respecto al “lujo” europeo. (...) Pero era demasiado tarde.”

Alain de Botton: Ansiedad por el estatus, Taurus,
Madrid, 2004, pág. 210-212

¡Me sumo al llamamiento de aquellos jefes tribales y recomiendo un estilo de vida sencillo! ¡Niégate a hacer el indio! No te pilles los dedos con el consumo suntuario, no te embarques en gastos superfluos, no gastes por afán de estatus, no pagues a crédito bienes o viajes que no te puedas permitir, no trabajes de más... ¡Que el bombardeo publicitario te resbale! ¡Circula orgullos@ en una bicicleta vieja junto a los coches más lujosos!

Presume de tiempo libre, de tranquilidad, de tener much@s amig@s, de relaciones armoniosas con quienes te rodean, de valorar por encima de todo las cosas que no se compran con dinero, de lo que eres capaz de hacer por los demás sin esperar un cheque a cambio... ¡Atrévete a vaciar tu casa de trastos y a llenar tu vida de satisfacciones! ¡Ahí queda eso!

Yo decrezco, tu decreces, él crece

Decía el post anterior, titulado "Decrecimiento", que estaría bien que algunos países aceptaran decrecer algo para que otros pudieran crecer un poco. Si un luxemburgués, por ejemplo, fuera capaz de renunciar a doscientos dólares de renta, un burundés podría ¡¡¡triplicar!!! sus ingresos anuales.

He aquí la renta per cápita anual (en dólares por habitante) de los primeros y los últimos de la lista de países, según el Informe sobre el desarrollo mundial 2006:

Luxemburgo, 65.630
Noruega, 59.590
Suiza, 54.930
Dinamarca, 47.390
Islandia, 46.320
España, 25.360 (este dato, de propina)
Etiopía, 160
Malaui, 160
Liberia, 130
República Democrática del Congo, 120
Burundi, 100

Si algún luxemburgués que lea esto está dispuesto a ceder un pellizco de su renta a algún burundés menesteroso, allá van dos ideas: financiar el proyecto de un emprendedor (con derecho a recuperar el capital invertido) o hacer llegar un donativo a alguna persona que lo necesite. Clic y clic.