jueves, 6 de diciembre de 2007

¡"Feliz" Navidad!

“Si alguien no tiene más compensación en la vida que lo que venden en las tiendas es muy difícil que pueda vivir con menos, porque tiene que mutilarse.

El nivel de cultura de una persona se puede ver en el dinero que gasta para pasar un fin de semana o unas vacaciones. Cuanta menos cultura se tiene, más dinero se necesita para pasar un fin de semana, una noche o una tarde, porque todo tiene que venir de fuera. Es como esos países que no tienen producción propia y han de importarlo todo y todo resulta carísimo. Cuando uno tiene producción propia, ahorra.

Picasso, con un lienzo y unos lápices, podía pasar mucho tiempo, porque tenía algo que hacer. Pero si no se tiene nada, hay que salir a comprar un picasso, y eso sale carísimo.

Las cosas para una persona creativa son relativamente baratas. La televisión con su vídeo, el tocadiscos con unos discos o los libros ya no son tan caros. Lo costoso es tener que poseer la marca determinada: que no se escuche la música, sino la alta fidelidad. Si te gusta la música, disfrutas con la música, no con el aparato; si eres un descerebrado, lo único que te interesará son los botoncitos y que tenga muchos. Si te gusta escribir, con un bolígrafo y una hoja de papel te puedes arreglar; de lo contrario necesitarás un ordenador lleno de cosas que tape el hecho de que tú no tienes nada que decir.

Mucha gente quiere tener cosas porque se las ha visto al vecino. Pero no conozco a nadie que envidie la capacidad verbal de otro. El objeto más importante de nuestra vida, el que utilizamos más tiempo, aquel al que nunca podemos renunciar, el que está vinculado a nuestra subjetividad es el lenguaje, el idioma, las palabras. La gente no puede vivir sin no sé cuántos cachivaches, pero cree que puede hacerlo con quinientas palabras para dar encarnación a todos los aspectos del alma humana. Nadie va por el mundo diciendo “quédese los objetos y déme tres mil palabras de más, que tengo cosas que decir y no las puedo expresar”. Eso no le preocupa a nadie.

Creo que llegará un momento en que nos daremos cuenta de que, efectivamente, debemos intentar acumular cosas, pero aquellas que no venden en las tiendas: el lenguaje, las ideas, la sensibilidad plástica o musical.”

Fernando Savater, filósofo. Entrevistado por Alicia Arrizabalaga y Daniel Wagman en Vivir mejor con menos, Aguilar, Madrid, 1997, pág. 28-29.

Casi todo el mundo acaba la Navidad con algunas pertenencias más. Quien más quien menos ha comido hasta hartarse toda clase de exquisiteces de sibarita. Poc@s son, en cambio, l@s que salen de estas fechas habiendo aprendido algo, habiendo resuelto algún conflicto personal o dispuest@s de verdad a lograr que los deseos de Año Nuevo pasen por fin del proyecto a la realidad. Seguramente por eso la Navidad es la época donde más abunda la melancolía. El contraste entre la felicidad colectiva que nos vende la publicidad y la realidad de nuestra existencia, tan corriente y moliente, es demasiado hiriente.

La opinión de Savater nos mete el dedo en el ojo ante la que se nos avecina estos días. No cabe esperar que el consumismo nos aporte más bienestar interior, eso sólo llegará si logramos crecer como personas. Claro que para comprar, con tener pasta basta; para mejorar de epidermis adentro, en cambio, el dinero “¡no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de náááááááááá!” Ya lo decía Peret.

1 comentario:

mireia dijo...

Aunque me cae fatal el señor Savater,estoy de acuerdo con este articulo.
Cada fin de semana mi pareja y yo nos encerramos en casa (menos cuando paseamos a las perras)y desde el viernes noche hasta el lunes demasiado temprano, nos nos sacan ni por casualidad (salvo alguna excepcion social o de urgencia).
Que hacemos? Leer,dormir,cocinar,hablar entre nosotros,estar en el corral con las plantas,tejer,ver dvds o series enteras de la tele(en dvd),estudiar para aquello que esta pendiente,jugar a la playstation uno contra otro(guitar hero,buzz o singstar)coser,restaurar cosas que encontramos en la basura,...pero muchas veces tambien pensar en lo barato que nos sale todo ello cada fin de semana,y lo mucho que nos enriquece.
No puedo estar mas de acuerdo.