jueves, 29 de noviembre de 2007

Ecologista hasta la muerte

Dice el cuento que dos olas intercambiaron estas palabras mientras se acercaban al rompiente de la playa:

–¡Qué horror! ¿Has visto adónde nos dirigimos? ¡Vamos a desaparecer!

–¿Desaparecer? ¿Acaso no sabes que nosotras formamos parte del océano?

Dado que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, el día que dejemos de existir como seres vivos, los átomos que forman nuestro cuerpo se reintegrarán en el Universo, al que pertenecen.

Hoy que el ecologismo empieza a ser un negocio, el mercado nos ofrece diversas fórmulas para retornar al polvo de una forma poética. Algunos millonarios pagan a la NASA sumas astronómicas (y nunca mejor dicho) para que esparza sus cenizas en el espacio. L@s hay menos pudientes que optan por convertir el resultado de su incineración en un tiesto que dará vida a unas semillas (Bio Self Regenerating Man). Otr@s deciden depositar sus cenizas bajo las raíces de un árbol, como los que crecen en el Valle del Silencio, en las montañas de La Garrotxa (Cataluña). En fin, por falta de ideas que no quede...

No hay comentarios: