martes, 9 de octubre de 2007

Comercio justo

El comercio internacional se rige por normas injustas. A menudo los productores del Sur no participan en la comercialización de sus productos y han de aceptar los precios que fijan los intermediarios, unos precios que los condenan a la pobreza. Frente a esta situación surge el comercio justo o comercio alternativo como instrumento para favorecer los intercambios basados en criterios éticos y el progreso de las poblaciones de los países en vías de desarrollo.

Los productos de comercio justo (café, infusiones, cacao, galletas, mermelada, cerveza, cereales, frutos secos, especias, cosméticos, juguetes, ropa, artículos de papelería...) son más caros, pero, si tenemos en cuenta su valor ético añadido, lo cierto es que resultan muy baratos. Los productores reciben salarios justos, trabajan en condiciones dignas y no padecen discriminaciones laborales por razones de género. En el caso de los alimentos, el cultivo según los métodos de la agricultura ecológica garantiza que sean de una calidad excelente.

Aunque todavía estamos muy lejos de los niveles de consumo de otros países europeos, las ventas de este tipo de productos no paran de crecer en España (en 2008, un 40 %). Esperemos que sigan aumentando.

Para saber más sobre el comercio justo, clica, reclica y requeteclica.

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