miércoles, 1 de agosto de 2007

Hacer el indio

“Las noticias que había dado el siglo XVI sobre la sociedad india de Norteamérica la calificaban de materialmente sencilla pero psicológicamente gratificante: las comunidades eran pequeñas, estaban unidas, eran igualitarias, religiosas, juguetonas y marciales. Desde un punto de vista financiero, los indios estaban sin duda retrasados. Su subsistencia se basaba en la recolección de frutos y en la caza de animales salvajes, vivían en tiendas y apenas tenían posesiones. Cada año usaban las mismas pieles y zapatos. Incluso un jefe podía no poseer más que una lanza y unas pocas vasijas. Con todo, se consideraba que el grado de satisfacción era impresionante en medio de esa sencillez.

Sin embargo, a las pocas décadas de la llegada de los primeros europeos, el sistema de estatus de la sociedad india sufrió una revolución al entrar en contacto con la tecnología y el lujo de la industria europea. Lo importante ya no era la propia sabiduría o la interpretación de la naturaleza, sino la posesión de armamento, joyas y alcohol. Ahora los indios ansiaban tener pendientes de plata, pulseras de cobre y latón, anillos de estaño, colgantes hechos de cristal veneciano, cinceles para hielo, rifles, alcohol, teteras, abalorios, azadas y espejos.

Estos nuevos entusiasmos no surgieron por casualidad. Los tratantes europeos intentaron deliberadamente alimentar los deseos de los indios, para motivarlos a cazar animales cuyas pieles precisaba el mercado del viejo continente. (...)

Entre 1739 y 1759, se calculaba que los dos mil guerreros de la tribu cherokee habían matado a 1,25 millones de ciervos para satisfacer la demanda europea. Durante el mismo periodo, los indios montagnais de la costa norte del río San Lorenzo intercambiaban en Tadoussac entre doce mil y quince mil pieles al año con los mercaderes franceses y británicos. Sin embargo, el aumento de la felicidad no fue parejo al del comercio. Los índices de suicidio y de alcoholismo se incrementaron, las comunidades se fracturaron, había facciones que luchaban entre ellas por hacerse con el botín europeo. Los jefes tribales (...) hicieron llamamientos a los indios para que se libraran de la dependencia respecto al “lujo” europeo. (...) Pero era demasiado tarde.”

Alain de Botton: Ansiedad por el estatus, Taurus,
Madrid, 2004, pág. 210-212

¡Me sumo al llamamiento de aquellos jefes tribales y recomiendo un estilo de vida sencillo! ¡Niégate a hacer el indio! No te pilles los dedos con el consumo suntuario, no te embarques en gastos superfluos, no gastes por afán de estatus, no pagues a crédito bienes o viajes que no te puedas permitir, no trabajes de más... ¡Que el bombardeo publicitario te resbale! ¡Circula orgullos@ en una bicicleta vieja junto a los coches más lujosos!

Presume de tiempo libre, de tranquilidad, de tener much@s amig@s, de relaciones armoniosas con quienes te rodean, de valorar por encima de todo las cosas que no se compran con dinero, de lo que eres capaz de hacer por los demás sin esperar un cheque a cambio... ¡Atrévete a vaciar tu casa de trastos y a llenar tu vida de satisfacciones! ¡Ahí queda eso!

3 comentarios:

nancicomansi dijo...

El verdadero lujo es el TIEMPO...sin embargo creo que mucha gente prefiere el dinero por que no sabe que hacer con él, excepto trabajar, claro...

Jaime dijo...

"Todos los problemas de la humanidad proceden de la incapacidad del hombre de permanecer sentado, en silencio, a solas, en una habitación" (Blaise Pascal).

Vitabella dijo...

Mi coach personal, con el que he empezado a trabaj recientemente, el otro día resaltó el hecho de que casi todo el mundo antepone el tener al ser.

Parece que la felicidad viene en forma de coche (con préstamo personal incluido), de casa (con hipotecón a 30 años), de viaje al otro lado del mundo (en forma de crédito plástico a 12 meses)... y un largo etcétera de la materialidad que viste la vida de la mayoría de los mortales.

A mi hace tiempo que nada físico me satisface (excepto la cobertura de las necesidades básicas, claro). Me he dado cuenta que mis fuentes de felicidad se hallan en aspectos no materiales de mi existencia:

- difrutar del silencio de mis pensamientos
- soñar con todos aquellos proyectos personales que voy a realizar en mi vida
- ayudar a mi familia, a mis amigos y a descnocidos (tambi´n a desconocidos que lo necesiten)
- dar y recibir cariño
- dar las gracias
- dar ánimo
- prestar apoyo
- transmitir fuerza y energía positiva
- pasear por la playa
- leer libros interesantes para aprender
- disfrutar de buenos blogs (gracias Jaume por compartirlo)

Vita

PD. Os dejo la url del blog que he estrenado hoy. Un abrazo.