domingo, 30 de diciembre de 2007

Catalunya i el canvi climàtic

"[…] al febrer de 2007, a Madrid el Govern espanyol, a través del Consell Nacional del Clima, va presentar unes conclusions que […] deien que en les properes dècades (2020-2030) les precipitacions en forma de pluja es reduirien fins a prop de la meitat al sud de la península Ibèrica, mentre que les temperatures màximes podrien arribar a augmentar fins a 8 graus.

Pel que fa al nostre país, Catalunya, l’informe, que va ser elaborat per l’Institut Nacional de Meteorologia, preveia un augment de la temperatura d’entre 0,5 i 1,5 graus en el període 2010-2040, i d’entre 2,5 i 4 graus d’allà al 2070. Cap al final de segle, les previsions eren molt pessimistes i dibuixaven un escenari climàtic força complicat, amb un augment de temperatures de fins a 6 graus cap al 2100, amb una forta retallada de pluges, una marcada tendència al que els experts anomenen “africanització” dels estius (temperatures extremes i una calor asfixiant) i la pràctica desaparició de la primavera i la tardor.

[…] Encara un darrer informe del Ministeri de Medi Ambient ens aporta una dada esgarrifosa: la península Ibèrica es troba, segons els experts, a la probable “zona zero” dels efectes del canvi climàtic al sud d’Europa. Entre d’altres, és previsible que al llarg del segle XXI […] es produeixi una reducció de fins al 40% de la disponibilitat d’aigua potable a l’Estat espanyol."

José Luis Gallego, Encara hi som a temps. Com serà Catalunya si no aturem el canvi climàtic, Columna, Barcelona, 2007, pág. 90.

África podría empezar en los Pirineos. Todavía estamos a tiempo de evitar entre tod@s. Que nuestr@s niet@s no tengan la oportunidad de echarnos en cara que nos quedamos de brazos cruzados. Y gracias, José Luis, por hablar tan claro. No tienes nada de “gallego”.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Esclav@s del coche

Leo que el ciudadano medio español trabaja cerca de 600 horas al año para poder mantener su coche, lo cual equivale a casi la tercera parte de su vida laboral, y me llevo las manos a la cabeza (Alfonso Sanz y Antonio Estevan: Hacia la reconversión ecológica del transporte en España, Los Libros de La Catarata, Madrid, 1996).

Como mi sentido común se resiste a creérselo, empiezo a hacer números. Pongamos por caso que, para poder ir a trabajar, me compro un cochecito de 12.000 euros y lo pago al contado (soy optimista). Supongamos que voy a poderlo usar durante 10 años sin averías y, como soy un buen conductor, sin tener que pagar multas (¡esta vez soy mucho más que optimista!). Imaginemos que no necesito plaza de aparcamiento porque siempre encuentro sitio en la calle (¡esto es tener suerte!). Pongamos finalmente que me gasto 120 euros al mes en combustible y 300 euros al año en el seguro. Resultado: necesito, en el mejor de los casos, 245 euros al mes para el auto, o sea, ¡una cuarta parte de un salario de mileurista! Y eso sin contar la parte de mis impuestos que se emplea en construir carreteras ni el valor de las horas perdidas en los embotellamientos.

Vamos, que encontrar un trabajo cerca de casa, al que se pueda llegar a pie o en bicicleta, es como que te toque la lotería. ¡El sueldo se incrementa un 25% al instante!

(“Una persona, un voto”: esto es libertad política. “Una persona, un coche”: esto es esclavitud económica. Los números cantan. ¡Vete tú a fiar de las imágenes de felicidad al volante que salen en los anuncios!)

sábado, 15 de diciembre de 2007

Cooperativas de consumo

A mediados del siglo XIX, unos obreros de Rochdale (Lancashire, Inglaterra) formaron una cooperativa de consumo para no tener que pagar los precios abusivos de los comercios locales, controlados por el patrón.

Desde entonces, muchas otras personas han creado cooperativas para hacer la compra de manera colectiva y directamente a los productores. Es el caso de las cooperativas de distribución de productos ecológicos y de comercio justo, que últimamente están floreciendo como alternativa a los grandes supermercados.

Sus cooperativistas tienen acceso a café, cacao, té, azúcar de caña, frutas, hortalizas, etc. de gran calidad, cultivados sin sustancias químicas ni elementos transgénicos por pequeños productores que trabajan para sí mismos. Además de comer más que bien, se dan el gustazo de apoyar iniciativas respetuosas con el medio ambiente y los derechos de los trabajadores. Un doble placer. Si quieres saber más, haz clic: Frescoop, Món Verd, Alter MercatXarxa de Consum.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¡"Feliz" Navidad!

“Si alguien no tiene más compensación en la vida que lo que venden en las tiendas es muy difícil que pueda vivir con menos, porque tiene que mutilarse.

El nivel de cultura de una persona se puede ver en el dinero que gasta para pasar un fin de semana o unas vacaciones. Cuanta menos cultura se tiene, más dinero se necesita para pasar un fin de semana, una noche o una tarde, porque todo tiene que venir de fuera. Es como esos países que no tienen producción propia y han de importarlo todo y todo resulta carísimo. Cuando uno tiene producción propia, ahorra.

Picasso, con un lienzo y unos lápices, podía pasar mucho tiempo, porque tenía algo que hacer. Pero si no se tiene nada, hay que salir a comprar un picasso, y eso sale carísimo.

Las cosas para una persona creativa son relativamente baratas. La televisión con su vídeo, el tocadiscos con unos discos o los libros ya no son tan caros. Lo costoso es tener que poseer la marca determinada: que no se escuche la música, sino la alta fidelidad. Si te gusta la música, disfrutas con la música, no con el aparato; si eres un descerebrado, lo único que te interesará son los botoncitos y que tenga muchos. Si te gusta escribir, con un bolígrafo y una hoja de papel te puedes arreglar; de lo contrario necesitarás un ordenador lleno de cosas que tape el hecho de que tú no tienes nada que decir.

Mucha gente quiere tener cosas porque se las ha visto al vecino. Pero no conozco a nadie que envidie la capacidad verbal de otro. El objeto más importante de nuestra vida, el que utilizamos más tiempo, aquel al que nunca podemos renunciar, el que está vinculado a nuestra subjetividad es el lenguaje, el idioma, las palabras. La gente no puede vivir sin no sé cuántos cachivaches, pero cree que puede hacerlo con quinientas palabras para dar encarnación a todos los aspectos del alma humana. Nadie va por el mundo diciendo “quédese los objetos y déme tres mil palabras de más, que tengo cosas que decir y no las puedo expresar”. Eso no le preocupa a nadie.

Creo que llegará un momento en que nos daremos cuenta de que, efectivamente, debemos intentar acumular cosas, pero aquellas que no venden en las tiendas: el lenguaje, las ideas, la sensibilidad plástica o musical.”

Fernando Savater, filósofo. Entrevistado por Alicia Arrizabalaga y Daniel Wagman en Vivir mejor con menos, Aguilar, Madrid, 1997, pág. 28-29.

Casi todo el mundo acaba la Navidad con algunas pertenencias más. Quien más quien menos ha comido hasta hartarse toda clase de exquisiteces de sibarita. Poc@s son, en cambio, l@s que salen de estas fechas habiendo aprendido algo, habiendo resuelto algún conflicto personal o dispuest@s de verdad a lograr que los deseos de Año Nuevo pasen por fin del proyecto a la realidad. Seguramente por eso la Navidad es la época donde más abunda la melancolía. El contraste entre la felicidad colectiva que nos vende la publicidad y la realidad de nuestra existencia, tan corriente y moliente, es demasiado hiriente.

La opinión de Savater nos mete el dedo en el ojo ante la que se nos avecina estos días. No cabe esperar que el consumismo nos aporte más bienestar interior, eso sólo llegará si logramos crecer como personas. Claro que para comprar, con tener pasta basta; para mejorar de epidermis adentro, en cambio, el dinero “¡no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de náááááááááá!” Ya lo decía Peret.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

1.500 millones de árboles

“Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy aún plantaría un árbol”. Martin Luther King, el autor de esta sentencia, estaría contento. Según la ONU, en 2007 se plantaron en el mundo 1.500 millones de árboles. Si consiguen prosperar, al final de su vida cada uno de ellos habrá absorbido una tonelada de dióxido de carbono, además de haber contribuido a regular el régimen de lluvias y a frenar la desertización.

Se prevé que en 2008 se planten por lo menos otros 1.000 millones. Ciudadan@s, empresas, organizaciones y gobiernos de todo el planeta ya están por la labor. El ayuntamiento de Alcaraz (Albacete), por citar sólo un ejemplo, se ha comprometido a plantar un árbol por cada un@ de sus 1.700 vecin@s. Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Te apetece poner algo de tu parte?: clic y reclic.

(Si quieres motivar a alguien para que plante un árbol, no dejes de recomendarle leer este breve cuento de Jean Giono, El hombre que plantaba árboles: clic)

jueves, 29 de noviembre de 2007

Ecologista hasta la muerte

Dice el cuento que dos olas intercambiaron estas palabras mientras se acercaban al rompiente de la playa:

–¡Qué horror! ¿Has visto adónde nos dirigimos? ¡Vamos a desaparecer!

–¿Desaparecer? ¿Acaso no sabes que nosotras formamos parte del océano?

Dado que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, el día que dejemos de existir como seres vivos, los átomos que forman nuestro cuerpo se reintegrarán en el Universo, al que pertenecen.

Hoy que el ecologismo empieza a ser un negocio, el mercado nos ofrece diversas fórmulas para retornar al polvo de una forma poética. Algunos millonarios pagan a la NASA sumas astronómicas (y nunca mejor dicho) para que esparza sus cenizas en el espacio. L@s hay menos pudientes que optan por convertir el resultado de su incineración en un tiesto que dará vida a unas semillas (Bio Self Regenerating Man). Otr@s deciden depositar sus cenizas bajo las raíces de un árbol, como los que crecen en el Valle del Silencio, en las montañas de La Garrotxa (Cataluña). En fin, por falta de ideas que no quede...

jueves, 1 de noviembre de 2007

Turistas y turistillas

P. es un amante del bebercio sin don de lenguas. Cuando viaja repite hasta la saciedad su palabra favorita, beer, sin tomarse siquiera la molestia de averiguar cómo se pide la bebida más refrescante en la lengua de l@s nativ@s. Le gusta olvidarse de que en su país es un simple currante y fardar de billetera, especialmente si se trata de comprar compañía mercenaria a precio de saldo. Siempre se ríe cuando explica que, para él, los mejores monumentos de cada país no forman parte precisamente del patrimonio arquitectónico.

Nadie diría que K., la hermana de P., fue fabricada en el mismo molde. Viajera de curiosidad insaciable, siempre ha mirado con simpatía la diversidad cultural que encuentra a su paso. Opina que cualquier viaje es una oportunidad de crecer, que un@ regresa a casa enriquecid@, con la mochila interior repleta, si ha aprendido un puñado de palabras nuevas y ha vivido de cerca las costumbres y tradiciones locales. Cada vez que observa las piezas de artesanía que adornan su salón rememora los buenos momentos pasados y se siente contenta de haber contribuido a su manera al bienestar económico de quienes con tanto esmero las elaboraron.

El turismo es una industria sin chimeneas. Para muchas naciones pobres constituye una fuente de ingresos fundamental. La riqueza que los turistas dejan en los países que visitan hace posible que muchas personas se libren de la emigración por motivos económicos. Ahora bien, el turismo es un arma de doble filo. A menudo contribuye a degradar el entorno natural y, lo que es peor, puede favorecer determinadas formas de explotación humana. Ser turista requiere un compromiso ético. La OMT, con motivo del Día Mundial del Turismo Responsable (14 de noviembre), nos lo recuerda: clic.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Haaaaaaaaaaaaaaambre

Gazuza, gusa, inanición. Pura y dura, implacable, sin paliativos. Eso es lo que pasan a diario en el Tercer Mundo 854 millones de personas, según denuncia estos días la FAO. Y no hace falta ir tan lejos. A nuestro alrededor, en Barcelona, 55.000 personas han de comer de la ayuda ajena.
—¿En Barcelona? ¡Venga ya! ¿La ciudad de las ferias y los congresos, de los hoteles de alto standing y los cruceros de lujo?
—Y de las prostitutas explotadas, el mobbing inmobiliario y los pisos patera... Esa misma.
—¿La ciudad de Ferran Adrià, Ronaldinho y Benedetta Tagliabue?
—Justamente. Y de los ilegales sin trabajo, las viudas con pensiones de miseria y los indigentes que rebuscan en los contenedores...
—¿55.000 personas? ¡No será para tanto!
—Pues probablemente son muchas más. 55.000 son sólo las que ha contabilizado el Banco de los Alimentos... Abre los ojos y mira a tu alrededor. ¡Lo tienes ante las narices y no lo ves!

martes, 9 de octubre de 2007

Comercio justo

El comercio internacional se rige por normas injustas. A menudo los productores del Sur no participan en la comercialización de sus productos y han de aceptar los precios que fijan los intermediarios, unos precios que los condenan a la pobreza. Frente a esta situación surge el comercio justo o comercio alternativo como instrumento para favorecer los intercambios basados en criterios éticos y el progreso de las poblaciones de los países en vías de desarrollo.

Los productos de comercio justo (café, infusiones, cacao, galletas, mermelada, cerveza, cereales, frutos secos, especias, cosméticos, juguetes, ropa, artículos de papelería...) son más caros, pero, si tenemos en cuenta su valor ético añadido, lo cierto es que resultan muy baratos. Los productores reciben salarios justos, trabajan en condiciones dignas y no padecen discriminaciones laborales por razones de género. En el caso de los alimentos, el cultivo según los métodos de la agricultura ecológica garantiza que sean de una calidad excelente.

Aunque todavía estamos muy lejos de los niveles de consumo de otros países europeos, las ventas de este tipo de productos no paran de crecer en España (en 2008, un 40 %). Esperemos que sigan aumentando.

Para saber más sobre el comercio justo, clica, reclica y requeteclica.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Los móviles y la industria del coltán

Un teléfono móvil (con algún cambio de batería) puede funcionar perfectamente durante unos diez años. Pese a ello, se calcula que la vida media de nuestros móviles oscila entre los 18 y los 30 meses. Como consecuencia, cada año, millones de telefonillos “pasados de moda” (sólo en Europa y Estados Unidos, 235 millones) se convierten antes de tiempo en residuos electrónicos. Si van a parar a un vertedero (como pasa en el 90% de los casos), sus componentes, que suelen ser altamente tóxicos, contribuyen a emponzoñar un poco más nuestro ya maltrecho medio ambiente.

Por si esto fuera poco, los móviles nuevos que sustituyen a los prejubilados dan cuerda a la industria del coltán, un mineral muy caro que se produce en lugares como la República Democrática del Congo, Ruanda y Burundi. Según denuncian las ONG, la lucha por el control del coltán se halla entre las causas de las guerras que han arrasado recientemente estos países.

Por eso, conviene pensárselo dos veces antes de cambiarse de móvil (y lo mismo cabe decir del resto de aparatos electrónicos). Si, pese a todo, eres de quienes disfruta renovando estas maquinitas, ¿donarías las viejas en vez de tirarlas?: clic y reclic.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Alimentos medicina

No sólo el té verde, al que ya dedicamos un post, es el único alimento que por sus cualidades saludables deberíamos tomar a menudo. Hay otros muchos, como por ejemplo estos:
-Chocolate negro (sin leche). Contiene antioxidantes que actúan en el sistema circulatorio reduciendo la presión arterial y previniendo la diabetes. Además, ayuda al hígado a eliminar el colesterol malo (LDL) de la sangre y mejora el estado de ánimo (es estimulante, produce un efecto placentero en el cerebro y fomenta el sentido del humor).
-Bayas de Goji. Contienen vitamina C en una concentración mayor que cualquier otra fruta conocida (además de vitaminas A, B1, B2, B6 y E). Refuerzan el sistema inmunológico, cuidan el corazón, el hígado y los riñones, mejoran la vista, regulan el apetito y el sueño.
-Aceite de oliva (crudo a ser posible). Gracias a su ácido oleico omega 9, reduce el nivel de colesterol malo en la sangre. También es antioxidante, ya que contiene compuestos fenólicos y vitamina E.
-Nueces. Son vasodilatadoras gracias a que contienen arginina. Disminuyen los niveles de triglicéridos y colesterol malo. Su ácido elágico favorece la muerte de las células cancerosas que producimos diariamente y que nuestro organismo elimina.
-Arroz integral. Una fuente ideal de proteínas, fibra, minerales y vitaminas. No contiene gluten.
-Tomate. Tiene licopeno, un antioxidante potentísimo que se cree que previene el cáncer de próstata.
-Uvas. Los polifenoles de las pieles protegen el corazón y favorecen que las arterias se mantengan en buen estado, y además son anticancerígenos. El vino tinto también tiene todas estas propiedades, aunque se ha de tomar, eso sí, con mucha moderación (una copa al día para las mujeres, dos, como máximo, para los hombres).
-Brécol. Además de fibra, calcio y potasio, posee potentes antioxidantes que previenen diversos tipos de cáncer y de enfermedades del corazón.
-Ajo. Sus alyl-sulfuros provocan mal aliento, pero también protegen el corazón y ayudan a combatir diversos cánceres (mama, próstata, laringe, estómago, colon y recto).
-Soja. Uno de los alimentos responsables de que en Asia la gente padezca menos enfermedades cardiovasculares, cáncer y osteoporosis.
-Yogur. Fuente ideal de calcio, que fortalece los huesos, los dientes y los vasos sanguíneos y reduce el riesgo de sufrir osteoporosis.
Alimentos fantásticos que hay que tomar, claro está, siempre dentro de una alimentación variada y equilibrada como la mediterránea. ¡Buen provecho!
(Si te interesa este tema, no dejes de elaborar tu lista de alimentos saludables con ayuda del libro de Miguel Ángel Almodóvar, Cómo curan los alimentos, y de este artículo: clic.)

sábado, 11 de agosto de 2007

Viajer@, que no turista

Si eres de l@s que detestan el turismo masificado y valoran relacionarse con la gente de los lugares que visitan, seguro que te interesa Hospitality Club. A través de la web de esta red de viajer@s puedes entrar en contacto con personas del sitio al que tienes pensado ir, para que te orienten sobre qué no perderte, para que te hagan una ruta guiada o incluso para que te ofrezcan un alojamiento gratis. Del mismo modo, tú puedes convertirte en anfitrión de quienes se dejen caer por tu pueblo o ciudad. El grado de compromiso es voluntario, claro está. Nadie te obliga a alojar o atender a nadie, y puedes rechazar todas las peticiones si así lo deseas.

La intención final es contribuir a crear una comunidad global de viajer@s solidari@s, tolerantes con otras culturas, con curiosidad por conocer a fondo lo que visitan, decidid@s a integrarse entre l@s nativ@s de su lugar de vacaciones... ¿No es una gran idea? Más información en esta página web: clic. ¡Buen viaje!

sábado, 4 de agosto de 2007

¿Abanico o batucada?

El consumo doméstico de electricidad en Barcelona no para de aumentar. Si en 1996 consumíamos 1,4 millones de megawatts/hora, en 2006 ya fueron 2,9, pese a que la población de la ciudad apenas ha crecido. El verano acostumbra a ser época de nuevos récords, y todo gracias a los aparatos de aire acondicionado, de los que cada año se instalan unos 100.000 más en Barcelona y su área metropolitana.

Este verano, que para más inri no está siendo de los más calurosos, hemos conseguido colapsar la red entre todos. Hace unos días el sistema reventó y una parte de la ciudad se quedó a oscuras. La gente, indignada, se plantó ante las oficinas de las compañías eléctricas formando espontáneas charangas de cacerolistas. ¡Paciencia!, no será la última vez que nos toque salir de batucada. A no ser, eso sí, que recuperemos la sana costumbre de usar abanicos y ventiladores.

Si no estás dispuesto a renunciar al aire acondicionado, siempre puedes intentar encenderlo a las horas de menor consumo de electricidad. Para saber cuáles son, consulta el gráfico que encontrarás en la página web de Red Eléctrica de España (has de hacer clic en "Demanda en tiempo real"). Ah, y procura mantener la temperatura entre 23 y 25 grados; no sólo ahorrarás electricidad, también tu salud te lo agradecerá.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Hacer el indio

“Las noticias que había dado el siglo XVI sobre la sociedad india de Norteamérica la calificaban de materialmente sencilla pero psicológicamente gratificante: las comunidades eran pequeñas, estaban unidas, eran igualitarias, religiosas, juguetonas y marciales. Desde un punto de vista financiero, los indios estaban sin duda retrasados. Su subsistencia se basaba en la recolección de frutos y en la caza de animales salvajes, vivían en tiendas y apenas tenían posesiones. Cada año usaban las mismas pieles y zapatos. Incluso un jefe podía no poseer más que una lanza y unas pocas vasijas. Con todo, se consideraba que el grado de satisfacción era impresionante en medio de esa sencillez.

Sin embargo, a las pocas décadas de la llegada de los primeros europeos, el sistema de estatus de la sociedad india sufrió una revolución al entrar en contacto con la tecnología y el lujo de la industria europea. Lo importante ya no era la propia sabiduría o la interpretación de la naturaleza, sino la posesión de armamento, joyas y alcohol. Ahora los indios ansiaban tener pendientes de plata, pulseras de cobre y latón, anillos de estaño, colgantes hechos de cristal veneciano, cinceles para hielo, rifles, alcohol, teteras, abalorios, azadas y espejos.

Estos nuevos entusiasmos no surgieron por casualidad. Los tratantes europeos intentaron deliberadamente alimentar los deseos de los indios, para motivarlos a cazar animales cuyas pieles precisaba el mercado del viejo continente. (...)

Entre 1739 y 1759, se calculaba que los dos mil guerreros de la tribu cherokee habían matado a 1,25 millones de ciervos para satisfacer la demanda europea. Durante el mismo periodo, los indios montagnais de la costa norte del río San Lorenzo intercambiaban en Tadoussac entre doce mil y quince mil pieles al año con los mercaderes franceses y británicos. Sin embargo, el aumento de la felicidad no fue parejo al del comercio. Los índices de suicidio y de alcoholismo se incrementaron, las comunidades se fracturaron, había facciones que luchaban entre ellas por hacerse con el botín europeo. Los jefes tribales (...) hicieron llamamientos a los indios para que se libraran de la dependencia respecto al “lujo” europeo. (...) Pero era demasiado tarde.”

Alain de Botton: Ansiedad por el estatus, Taurus,
Madrid, 2004, pág. 210-212

¡Me sumo al llamamiento de aquellos jefes tribales y recomiendo un estilo de vida sencillo! ¡Niégate a hacer el indio! No te pilles los dedos con el consumo suntuario, no te embarques en gastos superfluos, no gastes por afán de estatus, no pagues a crédito bienes o viajes que no te puedas permitir, no trabajes de más... ¡Que el bombardeo publicitario te resbale! ¡Circula orgullos@ en una bicicleta vieja junto a los coches más lujosos!

Presume de tiempo libre, de tranquilidad, de tener much@s amig@s, de relaciones armoniosas con quienes te rodean, de valorar por encima de todo las cosas que no se compran con dinero, de lo que eres capaz de hacer por los demás sin esperar un cheque a cambio... ¡Atrévete a vaciar tu casa de trastos y a llenar tu vida de satisfacciones! ¡Ahí queda eso!

Yo decrezco, tu decreces, él crece

Decía el post anterior, titulado "Decrecimiento", que estaría bien que algunos países aceptaran decrecer algo para que otros pudieran crecer un poco. Si un luxemburgués, por ejemplo, fuera capaz de renunciar a doscientos dólares de renta, un burundés podría ¡¡¡triplicar!!! sus ingresos anuales.

He aquí la renta per cápita anual (en dólares por habitante) de los primeros y los últimos de la lista de países, según el Informe sobre el desarrollo mundial 2006:

Luxemburgo, 65.630
Noruega, 59.590
Suiza, 54.930
Dinamarca, 47.390
Islandia, 46.320
España, 25.360 (este dato, de propina)
Etiopía, 160
Malaui, 160
Liberia, 130
República Democrática del Congo, 120
Burundi, 100

Si algún luxemburgués que lea esto está dispuesto a ceder un pellizco de su renta a algún burundés menesteroso, allá van dos ideas: financiar el proyecto de un emprendedor (con derecho a recuperar el capital invertido) o hacer llegar un donativo a alguna persona que lo necesite. Clic y clic.

domingo, 15 de julio de 2007

Decrecimiento

“Que el crecimiento de los países que ya tienen un bienestar determinado tenga un límite no quiere decir que los países pobres no hayan de crecer: al contrario, son los que más lo han de hacer. Precisamente, el margen que puedan dar los países ricos puede dejar respirar la autonomía y los recursos de los más pobres.

Si las ventas son cien y la inflación es de un 3%, que el año próximo las ventas sean ciento tres me parece razonable, pero lo que no me parece razonable es que un directivo de empresa diga que han de ser ciento veinte. ¿Por qué? Porque esto quiere decir consumir más y gastar demasiado. Dejar que cada año la renta fuera la misma para cada ciudadano tampoco afectaría tanto: ¿por qué cada año hemos de consumir más energía? ¿Por qué hemos de gastar más agua? ¿Por qué hemos de renovar los aparatos electrónicos?

Un consumo moderado no le iría nada mal al planeta. Pero cada año aparecen nuevas cosas para consumir, por medio de nuevas necesidades inventadas. Falsas, muchas veces, pero muy convincentes, publicitariamente. Y también perversas: ¿por qué un modelo de ordenador o un teléfono móvil, por poner dos ejemplos, tienen un tiempo de vida tan corto? ¿Es necesario? Para nosotros quizá no, pero para el mercado, sí. Creo que el tipo de perfeccionamiento de la sociedad iría no tanto en la dirección de crear necesidades e irlas renovando, sino de hacerlas más sostenibles: ¿y si pensamos en un modelo de coche que en vez de gastar 10 de gasolina gaste 5 y en vez de petróleo sea alimentado por alcohol? ¿No sería una buena solución para la falta de recursos naturales? Continuamos teniendo un coche, pero menos contaminante, más sostenible.

Probablemente, la mentalidad que ha de cambiar es la de la empresa o empresas, pero eso ya es más difícil, si entendemos que uno de los objetivos de cualquier empresario es crear beneficios y, si es posible, aumentarlos.”

Arcadi Oliveres: Un altre món, Angle Editorial, Barcelona, 2006

Hoy por hoy es probablemente una utopía aspirar a un decrecimiento generalizado de las sociedades ricas. Ahora bien, también es cierto que cada vez hay más gente que renuncia a un tren de vida acelerado y se niega a trabajar más para poder consumir sin freno. Para muchas personas disponer de tiempo libre pasa por delante de tener más poder adquisitivo. La calidad de vida se antepone a la cantidad de patrimonio y lo esencial, a lo superfluo.

Hay quien vende una segunda residencia que sólo puede disfrutar unos pocos días al año, hay quien tiene el coraje de rechazar un ascenso laboral o de negociar con su jefe una reducción de la jornada, hay quien prefiere el carsharing a comprarse un coche nuevo, hay quien se niega a renovar cada dos por tres el armario o los artilugios electrónicos, hay quien se harta de hacer catorce regalos navideños y convence a su familia para jugar al amigo invisible, hay quien ha descubierto que cocinar para l@s amig@s de vez en cuando es mucho más gratificante que cenar fuera cada sábado, hay quien decora su casa con lo indispensable...

En fin, hay tantos y tantos ejemplos de decrecimiento cotidiano... Quizá tú mism@ podrías extraer alguno de tu propia experiencia personal. ¿Verdad?

Si te interesa este tema, visita las páginas web Consume hasta morir, Decrescità y Decreixement.

viernes, 13 de julio de 2007

Que te quiero verde

A diferencia de otras variedades como el negro, el té verde contiene polifenoles, que se encuentran entre los agentes antioxidantes más potentes que se conocen. Al neutralizar la acción de los radicales libres gracias a los polifenoles, el té verde ralentiza el envejecimiento de las células y ayuda a prevenir la aparición de ciertos cánceres (boca, colon, páncreas, esófago y estómago).

Pero no sólo eso. Como además contiene más de 300 ingredientes activos saludables, previene la caries, fortalece el sistema inmunológico, es diurético, dilata los bronquios, es antidiarreico, ayuda al hígado a funcionar, reduce los niveles de colesterol malo, impide la aparición de coágulos en el torrente circulatorio y disminuye los niveles de azúcar en sangre. Y también contiene cafeína, aunque no tanta como el café y el té negro. De modo que ayuda a iniciar la jornada.

¡Vaya cóctel saludable! ¡Así no es de extrañar que los japoneses, que se toman cuatro o cinco tazas al día, sean los ciudadanos más longevos del planeta!

miércoles, 11 de julio de 2007

Áurea mediocridad

“A la humanidad le ha angustiado siempre el fin del mundo. Todas las tribus, sociedades y civilizaciones conocidas prevén de algún modo el magno evento. Desde la ira de los dioses a la visita de un meteorito, el abanico de posibilidades terminales para la humanidad es esplendoroso. Junto al emocionante surtido de modos de acabar definitivamente con lo nuestro ha surgido recientemente, por primera vez, la posibilidad de que no nos extingamos, como los dinosaurios, por un acontecimiento cósmico imprevisto, sino a causa de nuestra propia estupidez.

Sabemos ya a ciencia cierta que la civilización contemporánea se ha montado sobre criterios irracionales. Éstos entrañan la destrucción sistemática de los recursos necesarios para la supervivencia de la humanidad. En los albores de este siglo XXI, la verdad de la catástrofe generada por nuestro desaforado modo de vida es ya incontrovertible: somos capaces de suicidarnos colectivamente y hacer que nuestra civilización desaparezca.

La pena ante este fin del mundo prefabricado es que la solución es conocida y, en principio, fácil. Se trata de la práctica social de la austeridad. La austeridad es la virtud de vivir con lo esencial y prescindir de lo superfluo. La austeridad es lo contrario de la pobreza. Para empezar, una sociedad austera elimina la pobreza. La gente vive en su aurea mediocritas con tranquilidad. Hay escuelas, hospitales, bosques, terrenos baldíos, ríos limpios, fauna y flora abundantes, moradas decentes para sus habitantes. Eso sí, no hay una infinitud de segundas residencias ni vastas urbanizaciones en el campo. (Que deja de ser campo por ellas.) Ni hay millones de turistas volando por los aires de Hamburgo a Cancún, a Benidorm, ni a otros destinos igualmente zafios. Ni hay congestión permanente del tránsito rodado, ni inmensas panoplias de armamento en uso desolador, ni millares de minas explosivas de las llamadas “antipersonas” desparramadas por todas partes, con sus víctimas. Ni hay orgías consumistas durante las fiestas de guardar. Fiestas de guardar que hoy son ya sólo de dilapidar.

La austeridad social requiere la imposición de la mesura en el consumo de bienes superfluos a lo largo y ancho de la sociedad humana. No hace daño a nadie. (Salvo a delincuentes como puedan ser traficantes de armas, especuladores corruptos y políticos vendidos.) La universalización de la austeridad social impide el apocalipsis. Sería aconsejable que quienes, al no ser nihilistas, deseemos la perpetuación de la especie sobre la Tierra concentráramos nuestras pesquisas y cogitaciones en este asunto.”

Salvador Giner, “Cómo postergar el apocalipsis”,
El Ciervo, febrero de 2007 (adaptación).


(Aurea mediocritas es una expresión del poeta latino Horacio que alaba la vida sencilla y sin demasiadas preocupaciones de quienes carecen de ambición y se saben conformar con poco.)

viernes, 6 de julio de 2007

Diez millones de bolsas

La prensa publica hoy un dato facilitado por la Fundación para la Prevención de Residuos y Consumo Responsable (FPRC): los catalanes (7,1 millones de personas) gastamos a la semana diez millones de bolsas de plástico. Haciendo un cálculo rápido, al año son unos ¡¡¡500 millones de bolsas!!! Esta montaña de desperdicios va a parar a las incineradoras o los vertederos (el plástico es un material muy difícil de reciclar) y, por tanto, tiene un impacto ambiental descomunal.

Ya podemos ir poniéndonos las pilas, pues este problema lo hemos de resolver todos los que salimos de los comercios y las grandes superficies cargados con bolsas (que, dicho sea de paso, nos convierten en anuncios andantes al servicio de sus marcas). Así que toca usar el carrito o las cestas de la compra de toda la vida. ¿No nos manifestamos en masa contra la guerra de Iraq, denunciando que se hacía por el petróleo? Pues ahora hay que actuar en masa contra el plástico, que se hace con... ¡Exacto! ¡Petróleo!

jueves, 5 de julio de 2007

Cuescos de metano

Según un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la ganadería produce el 18% de todos los gases de efecto invernadero del planeta, con lo cual supera los generados por el transporte. Además de dióxido de carbono, el ganado emite dióxido nitroso (que procede del estiércol) y metano (que se origina durante la digestión de los rumiantes). Para más inri, muchas zonas arboladas, que son sumideros naturales de dióxido de carbono, están desapareciendo para dejar paso a los pastos.

Como por fortuna en muchos países en vías de desarrollo la gente tiende a prosperar, el consumo de carne, productos lácteos y huevos no deja de crecer. Naturalmente, los nuevos acomodados del planeta tienen claro que echarse al coleto un buen filete es un signo de estatus que supera con creces al plato de lentejas o al cuenco de arroz.

Pues nada, ya tenemos otro problema medioambiental con el que lidiar: el exceso de gases de origen animal. Más vale que se ponga pronto de moda el vegetarianismo global... Mientras tanto, para compensar las digestiones vacunas, cada vez que te zampes una hamburguesa, ten al menos la bondad de aguantarte los pedos. La Tierra te lo agradecerá. Y no sólo ella... ;-)

miércoles, 4 de julio de 2007

Martingalas de supermercado

Si todo el mundo fuera a comprar con una lista de los productos que necesita, los adquiriese sin demorarse demasiado, pagase y adiós muy buenas, los supermercados perderían una buena parte de su negocio.

Como de lo que se trata es de que te dejes cuanto más dinero, mejor, ten en cuenta que cuando vayas al súper te tenderán algunas trampas. Te pondrán un hilo musical lento, que invita a circular con parsimonia, para que te detengas aquí y allá, con ayuda quizá del típico carro que tiene una rueda ¿estropeada? Ahora bien, si el recinto está abarrotado, la música será mucho más animada para que compres deprisa, desfiles pronto y dejes paso cuanto antes a nuevos compradores.

Intentarán que se te despierte el apetito, por ejemplo, poniendo las frutas y verduras más lustrosas (“maquilladas” convenientemente) a la entrada del recinto, colocando el pan recién hecho en pleno centro, para que el aroma llegue a todas partes, y haciendo relucir el pescado bajo focos fluorescentes.

Te pondrán a la altura de los ojos, bien a mano, los artículos más caros y superfluos, y en los estantes más bajos, los más básicos, para que cogerlos te cueste doblar el espinazo. Los productos de oferta, a lo largo de un pasillo que vaya de punta a punta, y los productos de primera necesidad, en los extremos del local, bien lejos unos de otros (se trata de que te pasees bien y, de paso, por el camino, tengas la oportunidad de alargar la mano unas cuantas veces). Junto a la caja, chicles, caramelos y chocolatillos, por si caes en la tentación mientras esperas tu turno.

Anzuelos de todas clases, en suma, especialmente pensados para incaut@s que luego no paran de quejarse de cuán deprisa desaparece el dinero...

(Ah, y aquí van un par de ideas para reinvertir el dinero que dejes de gastar en el súper la próxima vez en productos ecológicos y solidarios).

martes, 3 de julio de 2007

La fábula del colibrí

Un gran incendio asolaba el bosque y todos los animales huían despavoridos para salvar su vida. Todos, menos un pequeño colibrí, que iba una y otra vez al lago, llenaba su pico de agua y la dejaba caer sobre el fuego.
Un lagarto, intrigado por este comportamiento, se dirigió al avecilla:
–Colibrí, ¿tú estás loco? ¿Acaso crees que vas apagar el incendio arrojando unas cuantas gotas de agua sobre el fuego?
A lo cual replicó el colibrí con toda serenidad:
–No sé si voy a apagar el incendio, pero yo hago mi parte.

¿Sabes a qué gran incendio se enfrenta hoy la humanidad? ¿Quieres contribuir a hacer tu parte? Clica aquí. ¡Entre todos podemos!

miércoles, 27 de junio de 2007

Venenos cotidianos

Cada día nos exponemos al contacto de miles de sustancias químicas diferentes. Las hay en los ordenadores del trabajo, en los componentes del coche, en los juguetes, en los aparatos domésticos, en la pintura de las paredes, en las alfombras, en el tinte de la ropa, en los artículos de higiene y belleza, en los productos de limpieza del hogar, en los alimentos...

Muchas de estas sustancias se acumulan en nuestro organismo y, aunque todavía no existen estudios concluyentes acerca de los efectos sobre la salud de la mayoría de ellas, se sospecha que tienen que ver con problemas como la esterilidad masculina, el asma, ciertos cánceres y alergias, etc.

Por simple precaución, resulta de lo más recomendable seguir algunos consejos saludables:

-usar jabones, detergentes, insecticidas, ambientadores, cosméticos, desodorantes y dentífricos naturales y biodegradables. Es fácil encontrarlos en tiendas de dietética y productos naturales;

-no utilizar pinturas o colas con disolventes sintéticos;

-limpiar la casa con vinagre, zumo de limón y bicarbonato. El resultado es brillante, y a un precio de risa...;

-comer productos de agricultura ecológica. Además de ser sanos, están mucho más ricos. Si los pruebas, te convertirás en un consumidor habitual, sin duda;

-vestir prendas de fibras naturales (algodón, lana, lino, cáñamo y seda) sin teñir o bien de colores procedentes de tintes vegetales.

En definitiva, pequeños gestos para cuidar tu salud y, de paso, contribuir a lograr un entorno medioambiental más limpio.

Para saber más: documento de Greenpeace con información sobre cómo elaborar jabones, cosméticos, limpiadores e insecticidas naturales.

viernes, 22 de junio de 2007

Tu huella ecológica

Un habitante de un país rico, debido a su nivel de renta y a su estilo de vida consumista, ejerce sobre los recursos naturales una presión infinitamente mayor que la de un habitante de un país pobre. La calculadora ecológica estima qué superficie de tierra y de espacio marino se necesita para satisfacer las necesidades de cada persona y asimilar sus residuos.

A través de un breve cuestionario puedes saber si estás entre quienes ejercen sobre los recursos del planeta una presión insostenible. Si eres un ciudadan@ europe@, lo más probable es que así sea (superarás la media de 1,7 hectáreas que corresponde a cada uno de los más de seis mil millones de habitantes del planeta). ¿Te atreves a realizar el cuestionario y llevarte un susto?

martes, 19 de junio de 2007

Ropa muy cara

"Las compañías españolas textiles han encontrado su Eldorado en Marruecos, el lugar favorito para trasladar los encargos de producción. En el informe titulado "Moda que aprieta", Intermón Oxfam exponía que 11 fábricas independientes de Tánger que reciben regularmente encargos de Induyco, empresa que suministra ropa para los almacenes comerciales El Corte Inglés, habían sufrido, en los últimos tres años, recortes del 30% en los precios abonados por los encargos, y habían visto rebajados los plazos de entrega de 14 a 7, o incluso a 5, días. (...) Las fábricas son de gran tamaño, contratan a mujeres jóvenes de 18 años y las jornadas laborales son de 12 horas al día. (...) El director de una maquila marroquí admitía que, tres años atrás, su empresa percibía 3,30 euros por un par de pantalones y que ahora cobraba 2 euros por la pieza. (...) Las condiciones laborales son (muy duras). (...) Zakia, de 36 años, que cose prendas de vestir en Marruecos en un taller contratado por El Corte Inglés, afirma: "No tenemos derecho a ponernos enfermas; un día no me encontré bien y llevé a mi jefe una nota de mi médico; recibí una amonestación por escrito"."

David Dusster: Esclavos modernos, Ediciones Urano,
Barcelona, 2006, pág. 77-78

Para que un@s compren ropa barata a menudo otr@s la producen pagando un precio muy caro. Muchas personas que trabajan en factorías textiles de países "en vías de desarrollo" padecen jornadas agotadoras en entornos insalubres, sin apenas derechos laborales y a cambio de sueldos de miseria. Si quieres estar segur@ de que no te vistes con ropa sucia, visita la página web de la Campaña Ropa Limpia. Si deseas saber más sobre el tema, este reportaje te gustará: clic.

sábado, 16 de junio de 2007

Cargadores solares

Cargar móviles, PDA, pilas y hasta las baterías del ordenador portátil sin necesidad de una toma eléctrica es posible gracias a los cargadores solares. Otra forma de aligerar la factura mensual y de aportar un grano de arena a la lucha contra el cambio climático.

Historias de África

“En mi callejón de Lagos (Nigeria) vivía una mujer sola cuya única propiedad era una olla. Se ganaba la vida comprando a crédito judías de las vendedoras, las hervía, las aliñaba con una salsa y las vendía a la gente. Para muchos un cuenco de judías constituía la única comida del día. Una noche nos despertó un grito desgarrador. Todo el callejón fue presa de cierta agitación. La mujer, enloquecida y desesperada, corría en círculos: unos ladrones le habían robado la olla: había perdido su único medio de vida.”
Ryszard Kapuscinski: Ébano, Anagrama,
Barcelona, 2000, pág. 122

¡Qué mal repartido está el mundo! En África una olla puede llegar a ser un bien precioso. En el mundo “desarrollado” tiramos a diario cosas infinitamente más valiosas, incluso sin llegar a estrenarlas, y nos quedamos tan anch@s. Si pudiera darse un paseo por nuestros vertederos, esta buena mujer encontraría miles de ollas seminuevas. Si es que antes no le daba un soponcio... Hecha esta introducción, allá van algunos consejos contra el despilfarro de recursos:

-Utiliza el carrito o una cesta para ir a comprar. No se puede estar contra la guerra de Iraq y, al mismo tiempo, coleccionar bolsas de plástico.

-Disminuye la compra de productos de usar y tirar (como los pañuelos, servilletas y manteles de papel, o los vasos, platos y cubiertos de plástico).

-Compra recipientes grandes (mejor una garrafa que varias botellas) y evita los productos muy envueltos (frutas y verduras, mejor a granel que envasadas; lleva en el carrito de la compra una fiambrera para la carne y el pescado).

-Pon cada residuo en su contenedor. El vidrio es el material más fácilmente reutilizable y más ecológico, tenlo en cuenta al comprar (los envases de plástico son muy contaminantes; los tetrabricks son muy difíciles de reciclar; para fabricar las latas de aluminio se emite mucho dióxido de carbono). Alguien puede leer los libros que ya no te interesan, intercámbialos en vez de tirarlos al contenedor azul (Bookcrossing, Llibre viu).

-No derroches el papel en la oficina. Imprime sólo si es indispensable. Reutiliza las hojas y los sobres. Usa un lápiz de memoria en vez de grabar CD. Si tu empresa va a cambiar de ordenadores, los viejos pueden ir a quien los necesita (Banc de recursos).

-Dona tu móvil inservible (Dona tu movil), con sus componentes se puede fabricar uno nuevo. Regala también los trastos que todavía sirven, alguien los necesita, puedes estar segur@: Reutil. O bien transfórmalos para darles un nuevo uso: si cortas por la mitad una garrafa, tendrás una maceta; con un tetrabrick te puedes hacer un monedero... ¡La imaginación al poder! (blog sobre reciclaje de objetos).

-Lleva a un punto de recogida el aceite de freír (con él se hace biodiésel), los residuos orgánicos (sirven para hacer un abono estupendo), las bombillas, las pilas (que sean las últimas, que las hay recargables...), la ropa vieja, los cartuchos de tóner, etc. (y también las ollas viejas...). Si eres de Barcelona, te harán un descuento en la factura del agua cada vez que uses un Punt Verd (ubicación de los Punts Verds). Pídeles tu tarjeta de usuari@.

martes, 12 de junio de 2007

Ahorra en tus recibos

Seguro que encuentras cómo gastarte lo que ahorres. Es más fácil de lo que parece:

-Escoge electrodomésticos energéticamente eficientes, como los de clase AAA.
-La nevera es el electrodoméstico que gasta más. Modera su temperatura a 3-5 grados (-10 para el congelador) y descongélala a menudo.
-Instala la nevera lejos de la cocina y de paredes soleadas. No pongas en la nevera alimentos calientes o tibios y piénsate que vas a sacar de ella antes de abrirla.
-Descongela los alimentos dentro de la nevera, una bolsa de congelados es una fuente de frío.
-No dejes encendidas las luces de habitaciones o lugares de paso cuando no estés.
-Apaga las luces exteriores de terrazas y entradas.
-Aprovecha la luz natural de casa en lugar de encender las luces.
-No dejes los aparatos eléctricos en stand-by.
-Tiende la ropa en vez de utilizar la secadora.
-Usa bombillas de bajo consumo (¡pero no donde se tengan que encender y apagar muchas veces, pues así consumen más que las convencionales y se rompen antes!) y fluorescentes.
-Desenchufa el cargador del móvil cuando el teléfono esté cargado.
-Carga pilas y móviles con un cargador solar; no uses pilas desechables.
-Usa la lavadora o el lavaplatos sólo cuando estén llenos.
-Procura fregar con agua fría.
-Utiliza siempre que puedas el microondas en lugar del horno convencional.
-Apaga el ordenador cuando te vayas del trabajo.
-Sécate el cabello con toalla.
-Barre en lugar de usar la aspiradora.
-Cocina con una olla exprés rápida.
-Hierve sólo el agua que necesites.
-Utiliza un tostador en vez del horno para tostar pan.
-Escoge un ordenador portátil si has de renovar tu equipo, es más eficiente.
-No cojas el ascensor, sube escaleras, es muy saludable.
-Pon placas solares en tu tejado o plantéalo a la comunidad de vecinos.

Climatizar sin despilfarrar

Puedes luchar contra el cambio climático usando el abanico en verano y practicando en invierno el método contra el frío con que la naturaleza nos ha dotado: tiritar. Si no te gusta la vida ascética, hay otras soluciones:

-Si bajas sólo 1 grado la potencia de la calefacción, reducirás la factura hasta un 10%.

-Con ventanas de doble vidrio y que ajusten perfectamente evitarás perder el 50% de la energía.

-Usa un termostato programable para ajustar automáticamente las temperaturas.

-Lleva en casa la ropa adecuada al tiempo que haga.

-Cierra los radiadores de las habitaciones vacías.

-Una plancha metálica o un cartón forrado con papel de aluminio detrás de los radiadores aumenta su capacidad calorífica.

-En verano, ventila la casa a primera hora de la mañana. En invierno, a mediodía o a primera hora de la tarde. Basta con abrir diez minutos las ventanas.

-Limpia los filtros del aire acondicionado, reducirás considerablemente el consumo.

-Instala toldos, cortinas y persianas en ventanas y balcones.

-Mejor usar varios ventiladores que un aparato de aire acondicionado. Un ventilador de techo baja la temperatura de la habitación entre 5 y 8 grados.

-En invierno, intenta mantener una temperatura de 19-20 grados dentro de casa.

Un estilo de vida saludable

Dicen algunos expertos que el 70% de los casos de cáncer tienen que ver con el fumar, el beber, la vida sedentaria y la mala dieta. Ante tal evidencia, no estaría de más tener siempre pegada en la nevera esta lista de consejos:
-no fumar;
-basar la dieta en los cereales y el pan (integrales a poder ser), las legumbres, la fruta (seca y dulce) y las verduras (preferiblemente “limpias”, de agricultura ecológica);
-comer a diario alimentos ricos en antioxidantes. Lo son, por ejemplo, las frutas y hortalizas de colores intensos (tomates, pimientos, fresas, kiwis, granadas, limones...), el té verde y el cacao (de comercio justo, claro);
-tomar fibra a menudo (piña, melón, ciruelas, espárragos, cereales integrales...);
-sustituir la sal por hierbas aromáticas cultivadas en el balcón (si quieres algunas ideas sobre cómo hacer un huerto urbano, visita http://www.huertourbano.com/);
-evitar las grasas (mantequilla, leche entera...), los ahumados y los alimentos a la plancha muy hechos (contienen benzopirenos), y la carne roja (es mejor obtener las proteínas necesarias del pollo, el pavo, el conejo o los huevos -mejor si no son de granja industrial-);
-no beber (si acaso sidra o vino, y poco...);
-hacer ejercicio físico moderadamente, ya que de lo contrario puede resultar contraproducente para tus articulaciones y para el estado de tus células (el ejercicio intenso produce radicales libres).
¡Salud!

Ni una gota de agua de más

Según la Organización Mundial de la Salud, una persona necesita cincuenta litros de agua al día para mantener un nivel de vida digno: cinco para beber, veinte para mantener limpio el hogar, quince para higiene personal y diez para preparar la comida. Si miras tu recibo del agua, verás que probablemente superas con creces este consumo. Pues nada, por intentar consumir menos que no quede:


-Dúchate en lugar de bañarte.

-Arregla los grifos que gotean y las fugas.

-Reutiliza el agua de lavar o cocer vegetales para regar las plantas.

-Recoge en un bidón el agua del último aclarado de la lavadora o el agua del baño del bebé y úsala en el WC. No dejes escapar tampoco el agua fría de los primeros segundos de la ducha.

-Pon boquillas aireadoras en los grifos, son muy baratas (las venden en las ferreterías) y ahorran el 40% del agua.

-Pon una botella dentro de la cisterna del WC y ahorra miles de litros al año.

-Lava el coche a mano o con una manguera en lugar de ir a un autolavado.

Ventajas de no tener coche

“En las áreas urbanas, los desplazamientos de menos de 5 km son igual de rápidos en bicicleta que con otros medios e incluso se ahorra tiempo. Además, la bicicleta ahorra costes interminables. Una persona trabaja como media al menos una día a la semana (o una hora y media al día) para pagar los vehículos que utiliza, por lo que, si trabajáramos cuatro días a la semana e hiciéramos los desplazamientos en bicicleta, todavía ahorraríamos más dinero que trabajando toda la semana utilizando el coche. Según el pensador radical Ivan Illich, el conductor medio norteamericano se pasa 1.600 horas al año (30 a la semana) trabajando para pagar el coche, al volante o en actividades de cuidado y mantenimiento. En el año en que Illich realizó el experimento, como promedio los conductores condujeron 12.000 km anuales, cubriendo como media unos 8 kilómetros por hora. Una bicicleta puede cubrir entre 15 y 30 km por hora y puede comprarse de segunda mano por 100 euros y mantenerse por 25 al año.”

Jim Merkel: Simplicidad radical, Fundació Francesc Ferrer i Guàrdia, Barcelona, 2005, pág. 161-162

Si, pese a todo, no puedes prescindir de tener un coche, procura al menos ir a pie o en bici en los desplazamientos cortos y usar el transporte público siempre que sea posible (especialmente en las horas punta, que es cuando los automóviles consumen más). No obstante, cuando uses el coche:
-compártelo si es posible;
-practica la conducción eficiente: si cambias a segunda antes de alcanzar las 2.000 revoluciones y no pasas de 90 km/h, ahorrarás el 35% del combustible;
-controla la presión de los neumáticos para que esté en el punto óptimo;
-evita llevar un portaesquís o una baca en el techo si no es necesario;
-vacía el maletero de trastos inútiles;
-si has de comprarte un coche nuevo y te lo puedes permitir, escoge un modelo híbrido o eléctrico;
-usa biocombustibles en lugar de combustibles fósiles.