lunes, 22 de julio de 2019

Ropa ética

Se acaba de crear una web para comprar ropa elaborada con respeto al medio ambiente y a los derechos laborales de quienes la hacen:

http://www.ethicaltime.com

miércoles, 15 de mayo de 2019

Usa el buscador Ecosia

Ecosia es un buscador verde y solidario. Al usarlo, una buena parte de los ingresos que generas con tus búsquedas en la red se dedican a financiar proyectos de reforestación. Si tienes coche o viajas mucho, Ecosia puede ser una buena manera de compensar tus emisiones de efecto invernadero. Sencillo, ¿no?  



Si quieres colaborar con otros proyectos de reforestación, busca información sobre Plant For The Planet, The Green Belt Movement, Land Life Company, Viagroforestry, etc.

sábado, 6 de abril de 2019

Fumar mata, trabajar también

 

"El trabajo es nocivo para tu salud. De hecho, el trabajo es asesinato en masa o genocidio. Directa o indirectamente, el trabajo matará a la mayoría de los que lean estas palabras. Entre 14.000 y 25.000 trabajadores mueren en este país anualmente en el lugar de trabajo. Mas de dos millones quedan deshabilitados. De veinte a veinticinco millones son heridos cada año. Y estas cifras se basan en una estimación muy conservadora acerca de qué constituye una herida relacionada con el trabajo. Por ejemplo, no cuentan el medio millón de casos de enfermedad ocupacional cada año. Hojeé un libro de texto médico sobre enfermedades ocupacionales y tenía 1.200 páginas. Incluso esto apenas es la punta del iceberg. Las estadísticas disponibles cuentan los casos obvios, como los 100.000 mineros que tienen el mal del pulmón negro, de quienes mueren 4.000 cada año, una tasa de mortalidad mucho mayor que la del SIDA, por ejemplo, que recibe tanta atención de los medios. Esto refleja la creencia sobreentendida de que el SIDA aflige a pervertidos que podrían controlar su depravación mientras que la extracción de carbón es una actividad sacrosanta e incuestionable. Lo que las estadísticas no muestran es que decenas de millones de personas ven reducidas sus expectativas de vida a causa del trabajo -que es lo que sigifica la palabra homicidio, después de todo. Considera a los doctores que trabajan hasta morir a los cincuenta y tantos. Considera a todos los otros adictos al trabajo.
Aún si no quedas muerto o inválido mientras trabajas, también puedes morir mientras vas al trabajo, regresas del trabajo, buscas trabajo, o tratas de olvidarte del trabajo. La gran mayoría de las víctimas del automóvil estaban realizando algunas de estas actividades obligadas por el trabajo, o cayeron víctimas de alguien que las hacía. A este conteo de cadáveres se debe añadir las víctimas de la contaminación auto-industrial y la adicción al alcohol y drogas inducida por el trabajo. Tanto el cáncer como las enfermedades cardíacas son aflicciones modernas cuyo orígen se puede rastrear, directa o indirectamente, hacia el trabajo.
El trabajo, entonces, institucionaliza el homicidio como forma de vida. La gente piensa que los Camboyanos estaban locos al exterminarse a sí mismos, pero ¿somos nosotros diferentes? El régimen de Pol Pot al menos tenía una visión, aunque borrosa, de una sociedad igualitaria. Nosotros matamos gente en el rango de las seis cifras (por lo menos) para vender Big Macs y Cadillacs a los que sobrevivan. Nuestras cuarenta o cincuenta mil muertes anuales en la autopista son víctimas, no mártires. Murieron por nada -o más bien, murieron por trabajar. Pero el trabajo no es algo por lo que valga la pena morir." 
(Bob Black, La abolición del trabajo


martes, 19 de marzo de 2019

Enlaces solidarios



Recursos en Internet para quienes tengan interés por el mundo de la solidaridad:

Ofertas para trabajar en una ONG como voluntari@ o bien de manera remunerada:




Para hacer estancias solidarias y campamentos de verano en otros países:



Voluntariado online, para ayudar sin salir de casa:


Microvoluntariado, ayuda por minutos:


Sobre turismo justo, al margen de los circuitos comerciales:


Sobre cómo financiar directamente a emprendedores del Tercer Mundo:


Sobre bancos éticos:




Sobre consumo ecológico y comercio justo:

Para donar trastos que todavía sirven:


Empresas de economía solidaria:

—Recogida de ropa y trastos viejos


—Muebles con valor añadido


—Canguros y servicio doméstico


—Leche y yogures


—Huevos


—Cocina del mundo


—Tejidos solidarios


—Catering ecológico y de comercio justo


Para donar alimentos:


Una ONG que recoge excedentes de empresas y particulares (material de oficina, máquinas, ordenadores, material escolar, etc.) y los reutiliza en proyectos solidarios:


Una ONG que recoge bicicletas viejas, las repara y las entrega a quien las necesita para algo más que ir de paseo:


Bancos del tiempo y redes de intercambio de conocimientos:

Canguros de confianza




A menudo resulta difícil encontrar una persona a quien confiar el cuidado de un bebé o un anciano. Con frecuencia, quienes podrían cubrir estos puestos de trabajo se topan con múltiples obstáculos para acceder a ellos en condiciones dignas, particularmente si han nacido fuera de España. Por suerte, asociaciones como Anem per feina tienden puentes entre unos y otros.

Anem per feina es una coordinadora para la inserción sociolaboral que trabaja en Barcelona, el Camp de Tarragona y les terres de l’Ebre. Su labor consiste en facilitar empleadas de plena confianza (para tareas de servicio doméstico, cocina, canguros, limpieza, etc.) a empresas y personas particulares que quieren contratar a alguien desde una opción inclusiva y justa. Al tiempo, ayudan a estas chicas a regularizar su situación administrativa y les ofrecen todo el apoyo para realizar sus labores eficazmente. Como se trata de una entidad sin ánimo de lucro, no cobran por la intermediación. Vaya para ell@s esta vez una pequeña aportación de 30 euros.

(Anem per feina tiene su sede en la calle Guàrdia, 11 –Barcelona–. Se puede contactar con ell@s a través de su web www.anemperfeina.org o en el teléfono 934433040).

Venecia Lonis



Tiene nombre de artista y un cuerpecito desnutrido, famélico. Nació en Haití y en sus cuatro años no ha conocido ninguna alegría, sólo hambre y enfermedad.


Si sólo nos fijáramos en la sombra de la niña, pensaríamos que se trata de una marioneta colgada de una percha, a la espera de la próxima actuación. La sombra del artilugio de madera del que parece suspendida evoca, sin embargo, las formas de una horca. En realidad no es una marioneta, ni una ahorcada; se trata de una cría de cuatro años severamente desnutrida que está siendo pesada en un hospital de Puerto Príncipe (Haití). Separada unos centímetros del suelo, eleva los brazos como un pájaro enfermo levantaría un par de alas inhábiles, mientras observa con un temor neutral al equipo médico. Llama la atención el lazo amarillo que lleva en la cabeza: un signo de coquetería extraño en una situación desesperada.


Y algo de marioneta tiene, pues quién me dice a mí que no la he sacado del armario (o del archivo) para cubrir mi cuota anual de artículos sobre el hambre en el mundo. No digo que se trate de una cuota consciente, pero si hago cálculos resulta que escribo dos o tres al año, con cierta regularidad, al modo del que administra otras tantas dosis periódicas de mala conciencia. Y también tiene algo de ahorcada, pues su vida pende de un hilo a punto de romperse. La niña se llamaba (quizá se llame todavía, la foto es de noviembre de 2008) Venecia Lonis, un nombre con el que habría hecho fortuna en cualquier sitio. Vienes al mundo con ese nombre en Nueva York, en Londres o en Berlín y tienes hecha media carrera de escritora, de arquitecta, de jefa de protocolo o de poeta maldita. Pero en Haití te llamas Venecia Lonis y como si lloviera. Perra vida.


(Juan José Millás, El País Semanal, 29 de marzo de 2009. Fotografía de Ramón Espinosa)